La importancia de dejarse asesorar

En nuestros comienzos asistimos a algún seminario de creación de empresas, bien impartido por alguna institución pública o por alguna consultora subvencionada. Todas tenían el mismo denominador común, el ponente daba consejos de algo que él nunca había hecho: montar una empresa.

Yo creo que eso nos condicionó a la hora de hacernos acompañar de gente que nos podía aportar su experiencia, ya que optamos por enfrentarnos en soledad a ese reto en los primeros años. Esta decisión, es cierto que lógica ya que aquellos primeros consejeros no nos aportaban nada, hizo que se alargara el periodo de aprendizaje y tuviéramos errores que eran fácilmente evitables.

De hecho, echo en falta haber creado dos consejos. El primero sería un consejo de administración con dos o tres personas que nos supieran asesorar en nuestra mayores lagunas, como eran el área administrativa, contable, recursos humanos o marketing/ventas. Así, estuvimos años sin crear planes de comercialización adecuados (dedicamos muy pocas horas a definir o planificar esfuerzos comerciales de meses y años), sin gestionar adecuadamente los planes de carrera del personal (donde nos queda bastante por hacer) o sin tener un plan estratégico que pudiésemos defender ante entidades bancarias para tener un mayor acceso a financiación privada.

Por otro lado, una especie de comité científico, formado por profesores de universidad o tecnólogos muy especializados que nos ayudara a identificar oportunidades tecnológicas por las que apostar. Durante años hemos conseguido financiación pública para proyectos de investigación y desarrollo que bien no eran lo suficientemente innovadores y relevantes como para conseguir ventajas competitivas o bien, si lo eran, no éramos capaces de trasladar esos productos al mercado aprovechando nuestra ventaja temporal sobre terceros.

Ahora que hay tantos eventos de emprendedores tengo la impresión de que los que quieren llevar a cabo nuevos proyectos están lejos de estar buscando consejeros. Se escuchan las experiencias de los ponentes pero no se cuenta con la posibilidad de tener personas que sigan los progresos del negocio y puedan sentarse a aportar su conocimiento periódicamente.

Un ejemplo es la red de mentores creada bajo un organismo público en Galicia, donde una serie de mentores o consejeros (muchos de ellos con un experiencia enorme) se ofrecen de manera gratuita a aconsejar a emprendedores. Ese organismo tutela el proceso para asignarte el mentor más adecuado y facilita los resultados, pero se da la circunstancia de que hay muchos más mentores que empresas, cuando debería ser al reves.

Nosotros accedimos a ese programa buscando consejos en el ámbito de los recursos humanos y pusieron a nuestra disposición a la antigua responsable de ese departamento en una empresa con varios miles de empleados. Aunque no tenga que ver con nuestro sector, sólo el hecho de hablar con una persona así ya merece la pena.

Paralelamente, hemos ido contratando diversas consultorías en las áreas en las que estábamos más flojos, teniendo un retorno a la inversión (estos sí que han sido de pago) altísimo. De hecho al poco tiempo ya te quedas con la sensación molesta de haber perdido tiempo, dinero y esfuerzos antes de conocer a estas personas.

Ahora, tras haber pasado cinco años en Quobis, y alguno más en expericiencias previas, tras haberme estrellado en diversos errores, tengo el convencimiento que todo lo hecho en cinco años lo podríamos haber hecho en dos, en el caso de tener la formación y consejeros adecuados. Así que espero en un futuro ayudar a terceros que quieran acelerar el éxito de sus proyectos.

  1. Tiens mucha razón Iago. No deja de sorprenderme como la gente viene a Iniciador y cuando les preguntas por su proyecto casi todos te contestan “aún es pronto, no te puedo comentar” y una vez en funcionamienton no quieren más perspectivas que la suya propia.

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