Emprender en Galicia: nuestro caso particular (1)
Aprovechando que es fin de semana, introduzco una serie sobre las consecuencias que tiene emprender en Galicia respecto a otros lugares, a modo de artículo off-topic. Seguirá el próximo fin de semana.
Quobis nació y tiene su sede principal en Galicia, una región/país del noroeste de España, que, como cualquier lugar del mundo, tiene sus características propias que condicionan el arranque de un proyecto de empresa y que, como tal, pueden repercutir en la viabilidad de la empresa respecto a iniciarlo en otra zona.
Antes de detallar como nos condicionó el entorno geográfico creo que es preciso describirlo, aunque sea bajo una óptica personal.
Galicia tiene la condición de nacionalidad histórica dentro de España, debido a que ya era una autonomía antes del periodo dictatorial en España (aunque es cierto que esa autonomía duró sólo unas semanas). Esa primera autonomía se basó en que tenía las características propias necesarias para ser un pais, como es una historia como pueblo (los nacidos en ese territorio llevan más de mil años autodenominándose gallegos), una cultura propia (basado en la existencia de un idioma que procede directamente del latín) y una voluntad popular (previo plebiscito).
Ese estatus le permitió acceder a cuotas de autogobierno bastante altas (en comparación con otras regiones o países europeos no soberanos), desde una fase inicial de la democracia. A este factor hay que añadir la componente económica.
Históricamente Galicia siempre fue una región cargada de recursos naturales, pero condicionada por la ubicación geográfica (fuera de las principales rutas), la estructura de propiedad del suelo (que tras cientos de años de herencias se ha ido fragmentando enormemente), los problemas orográficos (que han ayudado a marcar los rasgos diferenciadores), así como el carácter propio de los habitantes (con predisposición hacia la falta de confianza y un cierto carácter introvertido, propio de los lugares con condiciones climatológicas parecidas)
Todo ello ha hecho que Galicia, desde hace cientos de años, haya ido por detrás económicamente de su entorno, que, a pesar de disponer menos recursos naturales, no padecieron los problemas de manera tan acusada. Esa dependencia económica del entorno, cuya máximo exponente ha sido la necesidad popular de recurrir a la emigración, ha generado que su población sienta un alto grado de pertenencia a España y la Unión Europea. Así, partimos de un pueblo con fuertes caracteristicas propias, pero que no lo explicitan con una voluntad separatista.
Ese carácter, así como la enorme presencia internacional de naturales de Galicia, hace que sea visto como un pueblo amable (también inocente, a tenor de los chistes de gallegos de Latinoamérica). A esa amabilidad habría que añadir el carácter trabajador de los gallegos que, en general, no ha derivado en emprendedor (al menos en el sentido de crear empresas).
Además, habría que sumar la inherente o natural desconfianza en el futuro (quizás derivada de la estructura económica historica relacionada con la subsistencia). Esa desconfianza está relacionada también con la toma de posición conservadora a nivel político, además de un cierto apego por la necesidad de ser tutelados para tener mayores posibilidades de éxito, que puede ser bien en la forma de líderes religiosos o políticos (en forma de caciques todavía presentes en el mundo rural).
Por último, la última caracteristica genérica a tener en cuenta es el enorme apego a su tierra, en la forma de “morriña”, que es un término que se ha ido extendiendo por todo el mundo, en el que, además de un sentimiento de melancolia cuando se está fuera de ella, se traduce en un interés por lo local muy superior al resto de pueblos o regiones (las tasas de seguimiento de las noticias cercanas en los medios de comunicación es altísima en relación a otros lugares).
Hasta aquí los puntos principales y genéricos que modelan el contexto geográfico que nos rodea. Queda pendiente analizar como nos ha afectado a nosotros y qué ventajas e inconvenientes puede tener.


TWITTER
No comments yet.