La cara oculta de las subvenciones

Por poner un ejemplo, hubo momentos en los que nuestra empresa tenía acceso hasta cuarenta tipos de subvenciones públicas ofrecidas por el mismo organismo autonómico. ¿es esto normal? Estas cubrían desde la subvención de cualquier tipo de consultoría (negocio, marketing, internacionalización, calidad, …) soporte a la inversiones (tecnológico, no tecnológico, mayor de doscientos mil euros, menor de esa cantidad,…) etc.

La facilidad del acceso por parte de la administración a financiación europea derivó en que sean decenas los formatos de modelos de financiación y subvención que ofrecen a las empresas, que en algunos momentos paralizan la economía real ya que orientan a las empresas a la preparación de las propuestas de subvención y durante las dos semanas previas al fin del periodo de presentación todas las empresas están pensando únicamente en acabar dentro del plazo, dejando casi de lado su negocio tradicional.

Todo el mundo critica ese modelo, pero todo el mundo acude a él ya que es la vía más sencilla de conseguir ingresos en tu empresa que de otra manera costarían un esfuerzo mayor. Además de la repulsa que produce ver como las empresas de tu entorno se beneficían del dinero fácil mientras uno se esfuerza en ganarlo en el libre mercado.

Y hablo de dinero fácil ya que el nivel de auditoría del gasto realizado es prácticamente inexistente, y más aún en la verificación de los resultados de esas inversiones. Eso ha llevado que se cree una enorme industria que intenta asesorar sobre la mejor manera de conseguir subvenciones que no necesitas, te ayudan a justificar un gasto no realizado en el objeto inicial y, por supuesto, no les interesa en absoluto el retorno que producen esas subvenciones (el teórico diría que generar plusvalías en los beneficiarios mediante aumento del negocio, que se devolvería a la administración por la vía de impuestos).

A estos gestores de subvenciones hay que sumar las asociaciones. En nuestro sector somos muy propensos a estar asociados (al menos las empresas de fuera de Madrid, por lo que he apreciado). En general, todas estas asociaciones ayudan a estos organismos públicos y empresas gestoras a llevar al mercado ese producto y convencer a las asociados de esas subvenciones superfluas. Esto se debe a que la propia viabilidad económica de la asociación (ya abordaremos este tema) depende principalmente de la comercialización de estas subvenciones (ya que actúan como agentes comerciales comisionando un porcentaje). Así ganan viabilidad económica, consiguen réditos políticos para los gestores públicos y promueven el negocio de los gestores de subvenciones, ¿todo perfecto?

Tenemos el rol que ocupa el sector públicos, las asociaciones y los gestores de ayudas, pero qué representa la empresa. Ésta suele entrar con calzador en proyectos de dudosa motivación donde llega con la etiqueta de proyecto “gratis”, que me motiva mínimamente como no pensar que voy a perder el tiempo (ya que dinero no se pierde). Por esa senda creo que hemos caído muchos (nosotros los primeros), donde no hemos recibido apenas nada de lo previsto (aunque intentamos consolarnos porque era “gratis”) e intentamos pasar página y olvidarnos del proyecto, sin reparar en que la malversación de fondos públicos con la que hemos colaborado (cerrando el círculo) hecha por tierra cualquier política de responsabilidad social corporativa (a pesar de que ahora está de moda).

Creo que nosotros como participantes en esta noria, en el pasado, vamos por el camino de dejar de lado este tipo de prácticas y recurrrir a fondos públicos sólo para proyectos donde nos sirvan de estímulo para lograr antes resultados que redunden en beneficios e ir dejando de lado al ecosistema experto en contrafacturaciones y demás ingeniería de subvenciones que nos rodea. Algún día estas subvenciones se acabarán y tendremos algo ganado respecto al resto.

Es casi seguro que si la notificación de la existencia de una ayuda pública te llega por un gestor de subvenciones o por una asociación, que esta no te interese. Si internamente tienes un proyecto que así lo justifique es posible que ya encuentres la vía de financiación adecuada cuando se dé el momento, pero si recurres a sumarte a proyectos por ser gratis es posible que el gasto realizado sea el doble.

  1. Muy interesante, mi experiencia personal me hizo pensar que las subvenciones tenían un lado oscuro y tu lo has dejado claro.

    Ánimo con tu blog, es un gusto leerte.

    Saludos.

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