Involucrar a toda la empresa en la economía

Nuestra plantilla está formada por ingenieros superiores de Telecomunicaciones en una buena parte. Aunque se supone que un ingeniero superior está orientado a puestos de gestión de proyectos grandes, colaborando con técnicos de diferente cualificación, la verdad es que en la titulación se centrán tanto en la tecnología (y nada en gestión) que acabas pensando que tú trabajo está en un laboratorio sin puertas ni ventanas.

Un negocio pequeño tiene que rodar perfectamente para subsistir y tener posibilidades de crecer. Tiene que acotar los gastos, gestionar nuevos ingresos, mantener un nivel de satisfacción y calidad alto, etc. ya que el mercado perdona algún error pero no si estos son sistemáticos. Teniendo en cuenta la importancia de la economía en una pyme, todos los miembros de ella deben tener presente que deben participar en lograr los objetivos económicos. Pero, ¿qué hacer cuando parte de la empresa no está convencida de esa importancia?

Organizar la economía en base a una gestión de proyectos nos permitió, ayudarnos a ser más objetivos en los resultados contables y poder marcar indicadores de negocio (ya comentaré este tema) pero también permitió hacer conscientes, aunque sea a pequeña escala, de los resultados asociados al puesto de trabajo de cada uno.

Contar con tantos ingenieros hace que también sea natural que tengan vocación de líderes y tener voluntad de asumir responsabilidades. En este caso, se asume el rol de jefe de proyecto que, aparte de disponer de una visión global del proyecto y una orientación al cliente, requiere llevar un control financiero de todas la compras o pagos realizados, así como las certificaciones parciales o facturaciones del proyecto.

Cuando un proyecto llega a Operaciones es porque se ha vendido previamente. En esta venta ya se tienen en cuenta unos determinados costes de los equipos a suministrar, una estimación de las horas/hombre a dedicar en Operaciones y Postventa (en el caso de incluir mantenimiento), así como los costes de dietas y el margen comercial deseado para ese proyecto. Es así responsabilidad de la persona asignada a ese proyecto que los gastos queden por debajo de los previstos.

Esa política ya lleva implícita un esfuerzo por parte del gestor a la hora de llevar a cabo el proyecto dentro de los márgenes económicos y ayuda a generar capacidades de negociación (con proveeedores y clientes) que son dos competencias muy valoradas profesionalmente. Las ganancias en la fase de operación (por la vía de negociación con proveedores o mediante el consumo de menos horas/hombre de las previstas) son tenidas en cuenta como un inidicador.

Periódicamente se repasan las fichas de Informe de proyecto que están asociadas a los diferentes proyectos en curso. Así, podemos tener una medida de los margenes generales totales generados y, de manera casi objica, tener una medida intena para poder evaluar y seguir la “rentabilidad” de los trabajadores (por experiencia, algunas personas multiplican por diez la capacidad de realizar trabajos dentro de la empresa, aunque su salario no va en la misma proyección.

Esta pequeña gestión (que ya nos costó implantar en su día) permite asumir resposabilidades a todo el equipo y que se produzca cierto grado de competencia. Esto se debe a que disponen de indicadores personales accesibles sobre diferentes aspectos relativos a su productividad.

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