Gestión de los riesgos económicos

Ya había comentado que Quobis nació de una manera precipitada. La verdad es que precipitada se queda casi corto, ya que 48 horas antes de tener un espacio físico, ordenadores, seis empleados, etc no se sabía prácticamente que iba a existir como empresa. Al no ser la primera empresa hace que esa curva de aprendizaje del montaje de empresas se reduzca hasta límites insospechados.

Esta rapidez en la constitución y puesta en marcha vino acompañada de gastos de inicio que hemos ido soportando. Así, hubo varias decenas de miles de euros soportados que acompañaron ese apresuramiento y que derivaron en que hubiera tensión financiera (y, por tanto, riesgo económico de viabilidad de la empresa) durante cierto tiempo.

Nuestra historia está muy asociada a arriesgar más que otros, de hecho es uno de los rasgos que más nos diferencian, motivado por partir de una situación bastante precaria (había poco que perder) y con un nivel de adrenalina bastante alto. De todas maneras, asumir riesgos de todo tipo (económicos incluso) está dentro de muchas empresas tecnológicas nuevas, pero, echando la vista atrás, se podrían haber moderado bastante. Así, podríamos haber fijado riesgos como la base del éxito empresarial, pero sin asumir que podrían ser la causa del fracaso.

Deuda, avales personales, prestamos participados son parte del riesgo económico de una empresa, pero hay otros importantes ligados al día a día. El principal es un modelo de negocio no sostenible, bien en pérdidas o muy ligado a uno o pocos clientes (con riesgo de perdelo) o con importantes subvenciones (cuyo carácter casi aleatorio en su concesión no suele ser garantía de superviviencia si el negocio se basa en ellas).

Otro de las causas de riesgo son las demoras en el pago o, en el peor de los casos, los impagos. Tardamos años en darnos cuenta real de la importacia de marcar un plazo medio de pago similar al plazo de cobro. Conste que es complicadísimo si tienes poco tiempo de vida, ya que los proveedores es posible que no te fíen y tus clientes tardarán en pagarte porque son conscientes de que están en una posición ganadora. Las vías de escape son los adelantes en el cobro via pagarés y conforming e intentar conseguir proveedores con los que fortalecer relaciones de confianza. Nosotros, cuando teníamos un modelo integrador puro lo teníamos francamente complicado. Sólo teníamos unos pocos proveedores que facturaban decenas de miles de euros y nuestros clientes también eran cientos de veces mayores que nosotros, por lo que teníamos desfases de cobros y pagos de varios meses.

Para atajar estos problemas hay productos bancarios, aunque la mejor opción es trabajar con clientes fiables (tanto para nosotros como para un banco). Esto está ligado con los impagos. Nosotros hemos padecido varios que se han solucionado de manera pseudo-amistosa (algunos a la puerta de un juzgado). El sector de la administración local es especialmente conflictivo, ya que está pseudo-profesionalizado y no hay nadie dentro de esas instituciones que se preocupen por el flujo de dinero y las necesidades de sus proveedores. Para ello, hay empresas que se dedican a conceder crédito sobre tus clientes, que en el caso de ser claves para la viabilidad del negocio pueden ser una buena opción. Aunque lo mejor es seleccionar tus clientes de manera que se caractericen por su fiabilidad económica.

Para esto deberíamos haber contado con buenos asesores, pero no lo hicimos, así que tuvimos que ir aprendiendo progresivamente. A este riesgo financiero directo hay que sumar otros riesgos asumidos dentro de la empresa que acaban por derivar en amenazas económicas. Por nuestra tipología de empresa el más importante es el riesgo tecnológico.

Nuestro posicionamiento está en la línea de llevar al mercado tecnologías antes que otros, de manera que podemos convertirnos en el aliado tecnológico de grandes ingenierías e integradores. Es un posicionamiento lógico donde nos ha llevado el mercado, pero tiene fuertes riesgos tecnologícos. Apostar por tecnologías antes de su adopción en el mercado puede tener una proyección casi exponencial, pero hay enormes posibilidades de que sea un fracaso (incluso consultoras como Gartner se equivocan constantemente). Nosotros ya lo hemos padecido en alguna ocasión y tiene consecuencias dramáticas económicamente.

Más adelante comentaré como reducir estas amenazas, pero básicamente se basan en reducir el tiempo en que se tarda en llevarlas al mercado y testarlas.

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