¿Problemas de productividad? (1)

Siempre me llaman la atención los resultados de la publicación de datos de productividad de España, donde sale bastante mal parado respecto a otros países europeos. Aunque la forma de calcularlo es bastante rígida (bienes producidos entre bienes consumidos) creo que todos vemos detrás de ese dato la falta de eficiencia de nuestras empresas y, por tanto, del trabajo de sus empleados.

Como nos centramos en nuevos proyectos empresariales, vamos a comentar sobre la productividad en ese escenario. Salvo nuestro caso, donde empezamos con cierta estructura, normalmente todo los proyectos comienzan únicamente por sus promotores, por lo que la productividad va muy asociada a lo que sean capaces de hacer con su tiempo.

Echando la vista atrás, como ya he comentado anteriormente, es dramática la cantidad de tiempo que hemos perdido en banalidades, particulamente en los primeros años. Por un lado fue la búsqueda de emprendedores, pero no ha sido lo único. Quizás el principal ha sido prestar atención a captar nuevos clientes que no tenían motivación alguna de compra y, aunque la tuvieran, la capacidad de desarrollo comercial era casi inexistente. Lógicamente todavía no había aprendido a medir esos factores en su justa medida.

En cierta manera hubo una cierta simbiosis entre nuestra necesidad de captar nuevo mercado, no ser quienes de identificar adecuadamente nuestros nichos de negocio, ser muy atentos y trabajadores en la fase preventa y gastar enormes cantidades de tiempo en generar y cerrar oportunidades que no nos interesaban a nosotros ni al hipotético cliente final. Esto creo que nos afectó mucho inicialmente y lo tuvimos que solucionar a base de horas de trabajo en nuestra curva personal de aprendizaje.

Ahora, tras haber pasado unos años, me quedo con la impresión de que todas esas horas dedicadas y viajes realizados (puede que un 70-80% de los dos primeros años) realmente serían evitables en base a un poco de experiencia por nuestra parte. Nosotros supimos (quizás por necesidad) salir de ese círculo vicioso, pero es algo que veo que se repite constantemente en nuevos proyectos empresariales y es donde estriba la diferencia entre una iniciativa y un negocio.

Al estar participando en eventos de emprendedores sobre todo en Galicia (aunque alguno también en Madrid) detecto ideas de empresa con enorme potencial de desarrollo, al menos comparadas con lo que fue Quobis en sus inicios. Quiero decir, ideas concretas y claras, de alguna manera innovadoras, con potencial de desarrollo en mercados determinados ya establecidos y con capacidad económica. Y, sin embargo, fallan.

Y fallan en eso, en la productividad, en la capacidad de convertir en resultados esas ideas. Para evitar eso necesitaríamos en primer lugar abstraernos del entorno molesto, entendiendo por tal (a modo de ejemplo): inversores que nunca lo van a ser que van a pedir quince revisiones de planes de negocio; asociaciones u otras empresas que invitan a presentar ayudas innecesarias; asesores de empresas que nunca a montado una propia pero opinan de todas; participación en concursos de mejores proyectos empresariales (al menos hasta que arranque el negocio); potenciales clientes que no tienen capacidad económica ni interés alguno pero trasladan la imagen contraria; y un largo etcétera.

El segundo factor es el foco. A mi me gusta asociar los nuevos proyectos de empresa que conozco con una solucion específica, una tecnología y un mercado objetivo, todos los demás me parecen difusos. Los intentos de posicionar (ojo, ejemplo personal) tres marcas, cinco modelos de negocio, dos o tres tecnologías y cuatro o seis mercados finales son proyectos casi suididas.

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  1. February 2nd, 2011