Archive for February, 2011

Post resumen crecimiento de la empresa

Hasta aquí los posts dedicados a estudiar las vías crecimiento de la empresa desde mi punto de vista. A modo de resumen me quedaría con estas diez ideas clave (no ordenadas):

  1. Dedicación al proyecto

    Para que un proyecto crezca y tenga posibilidades de éxito creo que es importante dedicarle muchos esfuerzos. Compaginar con otras tareas o trabajos hace que cobre más un rol de hobby que de trabajo y pierda credibilidad en el entorno

  2. Viajar

    Cantidad de proyectos fracasan por no escoger el mercado objetivo adecuado. Si nos centramos sólo en nuestra área geográfica perdemos información sobre la diversidad del mundo y, por tanto, competitividad de nuestras ideas.

  3. Asociaciones

    Ayudan con información en el arranque de empresas, a hacer primeros contactos y networking y pueden proporcionarnos nuestros primeros clientes, así como darnos a conocer. Saber escoger la adecuada puede ayudarnos a consolidar nuestro proyecto.

  4. Focalizar el proyecto

    Que tu actividad sea única, concreta y clara ayuda a que todo tu entorno te identifique con una tecnología, modelo de negocio y mercado objetivo. Hay cantidad de proyectos difusos que pierden la oportunidad de ser recomendados por sus conocidos por no saber qué hacen.

  5. Calidad

    Para crecer hay que sentar unas bases. Algunas certificaciones de calidad ayudan a que eso sea posible, a la hora de implantar unos procedimientos, indicadores y objetivos que abarcan toda la empresa. Saber cuál es el momento adecuado para meterse a ellos es una de la claves.

  6. Productividad

    Mucha gente tiene ideas estupendas de negocio, con una visión de mercado adecuada y cómo llevarlo a la práctica, pero luego los resultados no son lo que deberían ser. Tener un carácter resolutivo, llevar las ideas de principio a su implantacion, es importante.

  7. Diferenciación

    Además de tener un modelo de negocio claro, debe tener un carácter diferenciador. Aunque se deben medir los riesgos de negocio de esa diferenciación ya que la inexperiencia mezclada con un modelo de negocio, tecnología y mercados nuevos es anticipo de fracaso.

  8. Alianzas

    Apoyarnos en otras empresas más consolidadas, a modo de socios de negocio, nos puede ayudar a posicionar nuestra marca y ser asociados a imagen de empresa seria, además de poder captar negocio a través de esa empresa más grande.

  9. Motivación

    Relacionado con la dedicación. Es muy fácil detectar proyectos donde una de las personas no está motivado con lo que hace, desde el propio emprendedor o director al resto del equipo. El mercado lo percibe y reacciona con desconfianza.

  10. Mercados

    No me importa tanto lo qué haces como a quién le vendes. Conocer tu mercado objetivo bien ayuda a que puedas venderle con mayores posibilidades tus productos. Es importante saber qué clientes te gustaría tener.

Sistemas de calidad (y2)

Más alla de toda la toma de datos que hemos comentado, otro de los puntos positivos de los sistemas de calidad es que te obligan a tomar una serie de indicadores, que recorren todo el ámbito de actividad de la empresa. Por defecto se tiene la tendencia a dejar de lado muchos datos y centrarnos sólo en temas económicos (facturación, rentabilidad, …), lo que nos lleva a prescindir de tomar información periódica de otros aspectos del negocio que son los que sustentan los éxitos económicos. Haber acometido la certificación de calidad nos ayudó a darnos cuenta de esto, aunque es cierto que tardamos en asumir el trabajo que representa ir sacando estadísticas e indicadores de muchos temas de la empresa.

Estos años ha estado muy de moda por parte de la grandes empresas en utilizar o implantar cuadros de mando. Esto es algo parecido pero a una escala algo menor, aunque da un trabajo parecido, ya que en nuestro caso mucho de los datos hay que tomarlo a mano. Trabajamos actualmente con unos treinta indicadores, entre los cuales están (a modo de ejemplo):

  • Número de quejas recibidas por los clientes
  • Total de ofertas efectuadas
  • Eventos de márketing realizados
  • Tiempo medio de resolución de incidencias

Todo esto sirve para detectar desviaciones antes de que sean graves. Si cada mes o trimestre tienes los datos puedes detectar comportamientos anómalos y solucionar problemas a tiempo. Aunque debe constar que tardamos años en seleccionar unos buenos indicadores.

No menos importantes son la marcación de unos objetivos anuales, que deben ser pocos (cinco en nuestro caso) y conocidos por toda la empresa. Ejemplos de esto son bajar el número de incidencias, subir en la valoración en las encuestas a clientes, aumentar ventas o conseguir un cierto número de clientes objetivo. Estos son los objetivos por los que se toman los indicadores y, se supone, deben ser claves para la mejoría del negocio. También es probablemente el trabajo más complicado, donde se debe involucrar a la directiva de la empresa.

Nosotros renovamos la certificación en la ISO 9001 a mediados de Diciembre, por lo que es una buena fecha para hacer balance y marcarse nuevas metas. Diciembre y Agosto, por la menor cargar de trabajo, son dos meses ideales para replantearse metas e, incluso, el modelo de negocios.

Si bien sacar un certificación de calidad como la ISO 9001 puede ser más o menos sencillo, con una consultora que eche una mano y algo de tiempo para preparar la empresa, he de decir que hacer que sea útil la certificación lleva más tiempo. La utilidad de cara al mercado es reducida a nivel de título, ya que pocos clientes la valoran (casi ninguno) y el efecto de mejora de imagen al publicar la misma dura poco. La utilidad de puertas para dentro da trabajo. Nosotros queríamos sacarla y lo conseguimos, pero creo que sin asimilar internamente todo lo que llevaba detrás. De hecho, es fácil sacar la certificación sin creérselo internamente, ya que con seleccionar unos indicadores y guardar info de los registros (que seleccionamos nosotros mismos) ya casi está obtenida. Lo difícil está en convertir ese trabajo en útil.

Otra de nuestras apuestas fue sacar la certificación en ISO 20000. Cuando nos dimos cuenta de que un modelo basado en servicios es más rentable para la empresa, esta certificación empezó a cobrar sentido. Sacarla nos ayudó a determinar nuestras políticas de soporte a los clientes, con unas pautas un poco más estrictas que las de la ISO 9001.

El negocio de las certificaciones es rentable para las consultoras y certificadoras (estas cobran todos los años por renovar el título), por lo que son especialmente activas a la hora de hacernos creer la utilidad de las mismas. Si nos los creyésemos todo tendríamos una para I+D, una para seguridad de datos, etc. Yo recomendaría ser crítico con esto ya que se puede ir mucho dinero, aunque al principio parezca que va a estar todo muy subvencionado. Si no le vemos una necesidad interna antes de que alguien interesado nos lo sugiera es probable que no la debamos conseguir.

Sistemas de calidad (1)

Nosotros nos sumamos a la adopción de sistemas de calidad detrás de un proyecto de una asociación TIC, que promovió que sus empresas tuvieran un sello de calidad. Como todos, empezamos por la ISO9001 que, aunque en un principio fue más un incordio que una ventaja, hemos ido aprendiendo cosas de ello y puede ser interesante como vía para lograr consolidar el crecimiento de una empresa.

Lo primero que aporta un sello de calidad es una serie de procedimientos, que muchas veces (al menos en la ISO9001) tienes grandes libertades para definirlos. Es decir, no valida que sigues un procedimientos definidos por la norma, sino que se centra en verificar en que sigues los procedimientos que tú mismo has marcado sin excepciones. Puede parecer un poco absurdo pero, a la mínima que creces en estructura y vas asignando tareas, se hace más difícil que todo se haga de manera coherente.

Los clientes contactan por varios medios diferentes (mail, teléfono,…), los pedidos igual, hay periodos de vacaciones donde el responsable de alguna tarea no está,… pero debes hacer ciertos procesos siempre igual, para poder dejar un registro de lo que ha pasado. Así, en una primera fase definimos unos doce procesos, tales como: gestión con proveedores, comunicación interna, relaciones con clientes, gestión de almacén e inventario, gestión de proyectos, gestión de recursos humanos, etc. Cada uno de ellos tiene un diagrama de flujo donde hay una pautas marcadas, con lo cual podemos trasmitir una imagen de orden a los clientes.

Acompañando a eso hay una serie de plantillas, que son tanto documentos de texto o hoja de datos, como aplicaciones que utilizamos para ser esto más cómodo. Quizás lo lógico sería ir reduciendo el número de documentos e ir integrando todo en sistemas tipo ERP, pero en negocios tan cambiantes como el nuestro eso es algo complicado. Así, empezamos con unas treinta o cuarenta plantillas y ahora vamos por el doble. Modelos de contrato, acuerdos de confidencialidad con clientes, proveedores o empleados, certificados de cierre de proyectos y certificaciones parciales o contrato de prueba de equipamiento son ejemplos de plantillas que están referidas en alguno de los diagramas de flujo comentados anteriormente.

Otra de las patas de los sistemas de calidad son los registro, es decir, bases de datos donde se guardan información de la empresa. La norma ISO9001, como está orientada principalmente a relaciones con los clientes, no exige demasiados registros pero sí que pide hacer encuestas periódicas a los clientes y llevar un control riguroso de los proveedores. Pero, por encima de estos, está lo que es la clave del sistema, un registro de no conformidades, donde se recogen todas las incidencias detectadas y las acciones correctivas a tomar a cabo. Así, es obligatorio registrar todas las quejas de clientes, problemas internos, incidencias con proveedores, etc.,que permitan identificar oportunidades de hacer las cosas mejor.

El escenario ideal es tener en la empresa alguien que tenga como una de sus responsabilidades principales velar por la calidad de los trabajos realizados y estudiar qué se puede mejorar. Como en nuestro caso no es posible por nuestro tamaño, tenemos que concienciarnos todos de que debemos documentar todos los pasos para poder hacer luego una trazabilidad de los mismos.

Otra de las claves de la adopción de la ISO9001 es que nos ha dejado un manual de calidad, que se puede considerar como una garantía de cara a terceros en ciertos proyectos (principalmente con administraciones públicas) y un manual del empleado, que sirve a modo de manual de bienvenida para los recién llegado y que recoge parte de la operativa de la empresa.

Prospección de mercados

Otra de las claves a mi juicio para hacer que un proyecto crezca es conocer el mercado objetivo. Durante estos años, he dedicado algún tiempo a conocer qué potenciales clientes podemos tener, así como sus hábitos y necesidades de compra. Creo que es una de la piezas clave para hacer que un proyecto de empresa tenga éxito o fracase. De hecho, me encuentro con cantidad de gente que ha realizado esfuerzos enormes en desarrollar nuevas soluciones y productos, pero no le ha dedicado nada de tiempo a conocer el interés que pueden tener por parte de terceros.

Un primer paso, que se hace de manera natural, es decidir el horizonte temporal. Aquí hay desde los casos que pecan de realistas, con previsiones de ventas sólo en su región o entorno geográfico cercano (donde apenas va a tener mercado y puede ser una de las causas del fracaso) y los que pecan de justo de lo contrario, pensando en vender en todo el mundo, pero sin capacidad de llegar a él y, por tanto, con poca orientación a resultados. Pedir consejo a tu entorno con más experiencia y ser coherentes con la apuesta decidida son los factores que se me ocurren como determinantes.

El otro paso es decidir el mercado o vertical donde centrar los esfuerzos. Seleccionar un mercado objetivo estándar (banca, sanidad,…) es ideal ya que es más fácil que la gente entienda el modelo de negocio y poder alinearse con posibles colaboradores que operan en esos mercados. En cualquier caso, al menos en la fases iniciales de una empresa, creo que se deben abandonar los modelos generalistas. Me encuetro con bastante gente que no tiene segmentado su mercado y que le sirve cualquier tipo de cliente. Lógicamente, eso no cierra puertas y es bueno a corto plazo, pero como medida a largo plazo no parece muy inteligente, ya que se pierde las referencias dentro del sector como via para ganar credibilidad y nuevas oportunidades.

Una vez decididos entornos geográficos donde operar y los segmentos llega la hora de conocer ese mercado objetivo. A mi me gusta tener plenamente identificados los clientes que me interesaría tener, porlo que soy muy exhaustivo a la hora de conocer todas las cuentas que me interesan. No hace falta llegar hasta tal punto, pero sí que hay preguntas clave que todo empresario debe saber contestar inmediatamente, como son:

  • ¿Cuáles son tus clientes clave? ¿Que clientes te gustaría tener?
  • ¿Cuántos clientes tienes? ¿Cuántos te gustaría tener?
  • ¿Qué porcentaje del mercado es cliente?

Pero que casi nadie me sabe contestar cuando le pregunto. Los negocios en esta situación puede que funcionen bien, pero si es así no es por una buena planificación comercial.

Trasladándonos al escenario de Quobis hemos tenido nuestra evolución, como en el resto de los aspectos que he ido comentando. Al principio no seríamos capaces de responder ninguna de esas preguntas, lo cual a día de hoy me parece increible. No teníamos una segmentación geográfica ni por mercados objetivo, con lo cual teníamos una total falta de foco en nuestra actividad comercial. Por un lado éramos capaces de vender proyectos en nuestro entorno local, donde ganábamos puntos con nuestra presencia, pero, por otro, nuestras acciones comerciales estaban dirigidas a toda España, principalmente por anuncios patroninados en Google. Aunque lo que vendíamos era muy complicarlo cerrarlo por ese canal de ventas.

Además, nos daba igual cualquier sector, con lo cual no nos daba pie a especializarnos en una vertical determinada e intentar replicar proyectos en empresas parecidas. Lógicamente la tendencia ha ido a segmentar nuestros clientes, donde ahora sólo tenemos un centenar potencial en un país como España (operadores, grandes call centers y resto de grandes redes de voz) y focalizarnos en unos países determinados (España, Portugal y algunos de latinoamérica). Así podemos conocer uno por uno a nuestros clientes objetivo e intentar hacerles un seguimiento que nos permita ganarlo en caso de que no los tengamos.

Cuanto antes se haga esa tarea de seleccionar un mercado e identificarla, más se tendrá ganado. Antes se conseguirá un buen posicionamiento de la empresa y llegarán los buenos resultados.

Apoyo en asociaciones (y 2)

Post anterior: http://iagosoto.eu/2011/02/14/apoyo-en-asociaciones-1/

Históricamente siempre hemos estado muy presentes en la asociaciones de las que formábamos parte, ya que no sólo participábamos en las asambleas y eventos, sino que tomábamos parte en comisiones de trabajo de manera activa, aunque sin llegar a participar nunca en ninguna junta directiva. La verdad es que hemos invertido bastante recursos (tiempo y dinero de cuotas), pero el retorno, salvo algunas excepciones siempre ha sido bajo.

Hay tantas asociaciones que hace que se cree una ambiente de competencia entre ellas, además de una lucha por la subsistencia por la falta de recursos y de control económico, que apenas llegan ventajas a los asociados. Por eso, todas necesitan generar recursos prestando servicios a asociados que, normalmente, son por la via de proyectos con terceros a cambio de una ‘comisión’. Así, los principales beneficiados suelen ser esas empresas que venden sus proyectos a los socios a través de ellas, por lo que es un negocio muy recomendable en rentabilidad.

Uno de nuestros fallos ha sido en que hemos centrado nuestros recursos en asociaciones regionales cuando nuestro negocio apenas era local. Supongo que llevados por cierto sentimentalismo en cuanto a buscar ser parte de un colectivo y apostar por generar negocio y riqueza en nuestro entorno geográfico. Echando la vista atrás fue un fracaso considerable. En cierta manera nos ha servido para darnos a conocer localmente (nunca está de más) pero la tasa de retorno en negocio ha sido muy baja, respecto a la que conseguiríamos dedicando los mismos esfuerzos en asociaciones donde cuentan con nuestros potenciales aliados comerciales como socios o que están dirigidas a nuesto mercado objetivo real.

En una asociación en la que nos dimos de baja recientemente, tras hacer una migración de correo me di cuenta que había enviado cerca de mil correos y recibido varios miles, además de haber participado durante muchos años en varias comisiones de manera activa. Si tuviera que justificar ese esfuerzo ante un accionista de mi empresa creo que lo pasaría mal, por lo que decidimos cursar la baja, a pesar de que es una asociación bastante operativa.

Puestos a ofrecer algún consejo útil, las asociaciones pueden ser un aliado para la consolidación de marca e imagen de empresa, sirven para dejarse ver en eventos (más adelante hablaré sobre la importancia de dar muestra de vida para que tu entorno no piense que has desaparecido) y hacer networking y, si está bien escogida, puede ser un aliado clave para hacer negocios y conocer a los futuros clientes. Además, dependiendo del modelo de negocio, siempre está la posibilidad de utilizar a la propia asociación como canal de ventas o directamente como cliente propio.

A la hora de escoger la asociación yo prestaría especial atención a buscar aquellas que cuentan como socios empresas a las que no te importaría parecerte dentro de unos años. Al comienzo tienes la tendencia a sumarte a asociaciones donde están las empresas afines o amigas, pero la rentabilidad de esa opción es bastante dudosa. Si estás vendiendo sólo en tu propia región, creo que es una buena idea afiliarte a la asociación estatal, ya que te permitirá conocer las claves del éxito de otros y ampliar las miras. Además, salvo en una fase inicial, yo huiría de asociaciones generalistas (salvo que sea por mero hobby personal) y tendería a las asociaciones especializadas en tu segmento de mercado (o, al menos, en el que te gustaría estar).

Apoyo en asociaciones (1)

Ya que estamos repasando aspectos que permitan a una empresa crecer, yo fijaría también el foco en las asociaciones. Antes ya fui un poco crítico ya que actúan en ocasiones como altavoz de proyectos que más que ayudar a las empresas suponen una molestia, pero también son una vía para allanar el camino a los emprendedores y empresas a cumplir sus objetivos.

Yo los organizaría en estos tipos:

Organizaciones locales generalistas: detrás de este tipo metería asociaciones de jóvenes empresarios, confederaciones empresariales, cámaras de comercio, etc. Nosotros formamos parte de la asociación de jóvenes empresarios más próxima, así como de la Asociación para el Progreso en la Dirección. La principal función, dada la multitud de sectores que tienen entre sus filas, es reducir la soledad del empresario (más adelante lo explicaré), mediante la vía del networking, compartición de experiencias, formación generalista en gestión, etc.

Organizaciones sectoriales locales: en nuestro caso, como participantes del sector de tecnologías de la información, formamos parte de una par de asociaciones gallegas bastante focalizadas (una en software libre y otra en emprendimiento y gestión de pequeños negocios TIC), así como del Cluster TIC, que engloba a las anteriores. La principal función ya debería estar en la realización de negocios conjuntos, aunque en nuestra área geográfica no suele ser muy habitual, ya que hay cierta tendencia a colaborar poco. Así que están más orientadas a un poco de networking y a pensar en cómo convencer a la Administración Pública a que oriente el presupuesto del que dispone a partidas de interés de cada una.

Organizaciones sectoriales globales: pensando en mercados más globales, existe una asociación especializada en cada cosa, que pueden llegar a ser muy útiles. Tanto desde un punto de vista tecnológico como de mercados objetivo suele haber varias asociaciones en España que pueden ser excelentes aliados para posicionar la marca y llegar al mercado. En nuestro caso hay asociaciones de contact centers, abiertas a proveedores, estando alguna de ellas focalizada en tecnología de comunicaciones. También hay asociaciones más globales en términos de tecnología, como Ametic, que equivale a un Cluster del sector, pero también son útiles ya que tienen varias comisiones especializadas.

Fuera de esto, hay varias falsas asociaciones, normalmente impulsadas por un presidente que va a ser vitalicio y que están creadas y mantenidas por iniciativas únicamente de éste. Al potenciarse el modelo asociativo por parte de las administraciones hace que buena parte de las ayudas se concentren en ese tipo de organizaciones, por lo que anima a ciertas personas a crear asociaciones ficticias para acceder a ellas. En otros casos en una mera satisfacción del ego personal, de hecho suelo comentar que hay tantas asociaciones como personas quieren presidir algo.

Salvando estos casos, pueden ser un buen aliado para ayudar a la empresa a que crezca. Las asociaciones locales genéricas proveen formación para el emprendedor a coste mucho más asequible que el que puede tener a través de masters y centros de negocios. Además, sirven para tejer una buena red de contactos a los que pedir consejos y confiar problemas.

Las asociaciones tecnológicas permiten posicionar la marca dentro del sector, en nuestro caso el TIC. Al menos la noticia de tu alta dentro de la asociación va a llegar a los asociados y se puede aprovechar para conocer a otros socios que sean de interés. Además, prestan otros servicios que, en cierta manera, podrían ser útiles para la empresa (preparación de proyectos en colaboración,…). Yo todavía no conozco ninguna que funcione de manera perfecta, porque no dejan de ser organismos seupo-profesionalizados, pero en cualquier caso sí que recomendaría participar en una de ellas.

Dedicación al proyecto

Ya me he encontrado en algunos casos con gente que sostiene que no es necesario dejar el trabajo por cuenta ajena para montar un proyecto de empresa y que ésta tenga éxito. Tampoco puedo sostener decididamente que eso sea imposible pero, desde mi punto de vista, está bastante cerca de serlo.

Montar un proyecto de empresa requiere tales dosis de entrega para que fructifique que no se me ocurre otra manera de llevarlo a cabo con éxito sin una dedicación plena. Es cierto que a algunos emprendedores les cuesta abandonar su fuente de ingresos principal y prefieren sondear alguna idea de negocio de manera informal para ver cómo responde. No es mala idea, pero esa idea va a funcionar mucho mejor si le dedicas más tiempo.

En mi caso fui un poco ‘suicida’ porque abandoné mi trabajo por cuenta ajena, en el que estaba bastante satisfecho, para sumarme a un proyecto con otros socios. Fue de forma suicida porque no sabía dónde me metía, ya que había algunos compañeros de viaje con niveles de dedicación y motivación muy dispares, desde los que pensábamos en vivir de ello a los que lo veían más que un hobby sin riesgos.

Pero era tal el novel de motivación que sentía ante la posibilidad de llevar a cabo un proyecto desde cero, que las imperfecciones de ese primer proyecto me pasaron desapercibidas, a pesar de que eran bastante evidentes. Esa primera experiencia fracasó, pero ya estaba volcado en el mundo del autoempleo y la necesidad de ganar dinero para seguir subsistiendo me llevaron a seguir participando en proyectos como socio.

Cuando me planteé escribir estos textos lo hice porque íbamos a cumplir cinco años en Quobis y tenía la impresión de que lo hecho en cinco años se podría haber realizado en dos (o incluso en uno). Eso es el lado oscuro de dedicarte a tiempo completo a tu proyecto. La inexperiencia lleva a que se alargue el ciclo de generación de ingresos, con lo cual se pasan meses o unos pocos años con ciertas penurias económicas. Si puedes asumirlo tienes grandes posibilidades de éxito. Además, se aprende a vivir dígnamente con poco dinero. Yo, al menos, me di cuenta de que gastando la mitad de dinero podía mantener la misma calidad de vida.

Otro factor es la percepción de tu mercado. Igual que es fácil detectar la falta de motivación en los emprendedores por parte de sus clientes o resto de su entorno, también es muy fácil percibir la falta de dedicación. Si sé que no te dedicas a tu proyecto full-time lo primero que voy a pensar es que no confías plenamente en él y, por tanto, yo tampoco voy a hacerlo. Es un poco cruel, pero realmente es así, y no creo que sea el único.

La gente que va a ser tus primeros clientes, socios de negocio o, simplemente, los que te van a ayudar a hacer los primeros negocios son gente ocupada que va a fijar las horas para tener los encuentros (tanto presenciales como audioconferencias) y, en general, tener que adaptarse al horario de otra persona lo perciben como un esfuerzo personal.

Además de la dedicación pensándola como dejar el proyecto por cuenta ajena que genera unos ingresos recurrentes, está también la posibilidad de simultanear proyectos. Ahí es donde entra la falta de foco y dedicación que ya comenté anteriormente. Éste es otro factor que percibo como una falta de confianza en el proyecto y que me retrae a la hora de hacer negocios. A mi no me llega el tiempo para llevar bien una empresa y me cuesta quo otros puedan hacerlo con dos. Además, esto está relacionado también con cierta falta de coherencia profesional. Si te dedicas a una cosa y te sobran recursos esfuérzate en hacerlo todavía mejor y no en crear ocupaciones paralelas (salvo que éstas sean por hobby).

Creación de producto propio

El último paso para una empresa tecnológica es la creación de prducto, que es lo que nos tiene ocupados actualmente en Quobis. Empezamos nuestra actividad como un integrador de sistemas de comunicaciones y electrónica de red, que ya nos diferenciaba localmente algo aunque no lo suficiente. Así, había pocas compañías en ese subsector, pero todas ellas nos llevaban una ventaja enorme (más grandes, más mercado, más presencia, mejores precios, etc). Acompañamos ese posicionamiento con alianzas con partners tecnológicos de prestigio.

Todo ello nos permitió mejorar la imagen de Quobis, ya que competíamos en la liga de los grandes, aunque con resultados de colista. La falta de competitividad de esos primeros años, nos llevó a refugiarnos en ese mercado, donde vendíamos productos de terceros, quedándonos el margen que imputábamos de gastos generales y una parte reducida de servicios. Una vez conseguido el objetivo de situar la marca Quobis donde queríamos teníamos que haber dado el siguiente paso a tiempo.

El siguiente paso sería desligarnos progresivamente del rol de integrador e irnos centrando en el desarrollo de soluciones propias. Las desventajas del modelo anterior son varias. Revender soluciones de terceros implica un cierto sometimiento a ellos. Si son grandes corporaciones americanas estás sometido a sus caprichos (cambios repentinos de precio y condiciones, cesión de oportunidades generadas por nosotros a terceros partners, etc.). Pero, sobre todo, es que buena parte de tu trabajo está orientado a mejorar los resultados y marca de tu partner, en lugar de los tuyos propios, que cuando echas la vista atrás es realmente frustrante.

Una de las claves de la continuidad de una empresa es tener una economía saneada, conseguirlo por la vía de vender servicios propios es mucho más sencillo, ya que reduce toda la carga financiera que acarrean las compras de equipamiento. Esto mete tensiones de tesorería severas, ya que en nuestro caso eramos el eslabon débil entre clientes muy grandes y proveedores gigantes. Cuando empezamos a trabajar en términos de rentabilidad y no de facturación nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar ese modelo de negocio

Empezar a crear producto es cmuy complicado si no tienes experiencia, de hecho ya hemos fracasado en varias ocasiones, pero si ya te conocen tus clientes potenciales y si tu equipo humano está acostumbrado a trabajar con ciertas tecnologías la curva de aprendizaje se reduce respecto a otros. Nosotros hemos probado a generar empresas paralelas de producto y a crear equipos y proyectos paralelos para la creación de productos nuevos, pero no han funcionado demasiado bien. La línea más coherente es hacer esto partiendo desde dentro, migrando la actividad de manera progresiva.

Las ventajas de esta migración, aparte de la lógicas que incluyen no basar económicamente los proyectos en compras a terceros, estás muy ligadas al posicionamiento de empresa. De esta manera, es mucho más viable diferenciarse del mercado (ya que los productos normalmente son o inexistentes en el mercado o con caracteristicas disruptivas) , convertir antiguos competidores en los nuevos clientes o canal de ventas (teniendo en cuanta que estamos generando soluciones para integradores de tecnología) y trabajar 100% por la creación de valor para tu propia empresa.

Y es que una empresa con producto por defecto siempre va a valer más que una que no lo tiene (salvo escasas excepciones). Al menos parece que aporta mayor valor al mercado y cubre un hueco que otra no presta.

Diferenciación (y 2)

Post anterior: http://iagosoto.eu/2011/02/08/diferenciacion-1/

Diferenciarse, aunque a primera vista pueda ser una de las claves del éxito, también tiene sus contraindicaciones. La principal es que no hay muestras del tamaño del mercado y, por tanto, no puedas conocer las posibilidades de generar ingresos aunque seas la única empresas que venda ciertos productos y servicios y llegues al mercado de manera excelente.

Ser el primero en vender algo hace que te tengas que convertir en evangelizador de una tecnología o de una funcionalidad, lo cual también requiere cierta experiencia para que no sea un desastre. Errores como un time-to-market excesivo, falta de fuerza comercial o de tests previos hacen que la diferenciación no tenga frutos de ningún tipo.

Nosotros hemos tenido varios intentos de diferenciación, por la vía de nuevos productos, con diferente éxito. El primero fue crear un producto de telefonía en base a tecnologías de código abierto que, en su momento, era diferente del resto de propuestas de mercado (aunque pronto empezaron a aparecer otros). Aunque los resultados no estuvieron ligados con la presencia de otros actores en el mercado.

En primer lugar no teníamos experiencia en generar un nuevo producto ninguno de nosotros, con lo que tuvimos que improvisar. Así, desde que empezamos a desarrollar el producto hasta que pensamos en venderlo pasaron muchos meses. Este es un error muy habitual en empresas tecnológicas en España, donde tenemos una cultura dentro del sector que nos lleva a querer tener el producto perfecto antes de comenzar a venderlo, lo cual es bastante absurdo. Conste que probablemente no variarían las ventas demasiado, pero creo que tendríamos una idea de las posibilidades del mismo y habríamos adoptado decisiones antes.

Una vez aprendido que hay que sondear al mercado antes que nada, aunque sea con un producto muy inmaduro, donde sólo podemos ofrecer una prueba de concepto, llega el siguiente paso. Creo que es clave tener un equipo comercial con experiencia en apertura de mercados. Nosotros, históricamente, siempre tuvimos gente en esta área con experiencia en retención de clientes, porque venían de trabajar en grandes corporaciones donde la marca, tecnología y clientela ya estaba muy consolidada. Sin embargo, una empresa casi desconocida que vende algo menos conocido todavía requiere actitudes diferentes para tener posibilidades de éxito.

Otro de los factores clave es la agilidad que comentamos anteriormente. Una empresa pequeña que pretende diferenciarse mediante la generación de un producto o servicio no puede tener unos tiempos lentos. La generación de pruebas de concepto o demos, nuevas versiones de producto, etc tiene que ser prácticamente inmediato. Además de estos existen otros aspectos que fuimos modelando para mejorar como es la implicación del equipo, comunicación más adecuada, etc.

De las veces en la que intentamos diferenciarnos y que no han tenido mucho éxito, además de quedarme aquella en la que fallamos en el tiempo dedicado (donde nos generó bastantes pérdidas) hemos tenido otras en las que fallamos en tareas básicas de comercialización (incluída esa mencionada anteriormente). Fallos en no identificar el mercado objetivo de manera adecuada, de sobrevalorarlo las posibilidades del mismo, así como no saber llegar a él como es debido. Estos son los puntos principales que nos han afectado y de los que hemos ido aprendiendo.

Al menos ahora tenemos una capacidad mucho mayor de diferenciarnos tecnológicamente y ser capaces de detectar si hay respuesta en el mercado ante esa apuesta o no en un tiempo breve.

Diferenciación (1)

Puestos a comentar sobre factores que inciden en el crecimiento de una empresa, creo que no nos podemos olvidar de la diferenciación como una de las claves. Ya hay muchos libros sobre ellos (oceanos rojos vs azules, vacas púrpuras,…), así que lo voy a comentar desde una perspectiva más cercana, en base a la experiencia personal.

Todo proyecto nuevo tiene que diferenciarse de alguna manera, aunque esto sea incluso de manera no consciente. De otra manera sería imposible trabajar en el mercado ya que otros tendrían mejores bazas, ya que a igualdad de condiciones el factor marca, historia o tiempo de presencia en el mercado desequilibrarian la balanza a favor del otro. Así, los factores que se suelen utilizar en mayor medida son precio, agilidad y cercanía personal.

El precio viene dado normalmente por la tendencia a pensar que los estabilizados tienen enormes costes e ineficiencias y el nuevo proyecto puede hacerlo de manera más económica. Esto es cierto en una primera fase, donde el emprendedor apenas cobra y no tiene estructura que mantener, pero no parece una gran política a medio plazo, donde ya ganado parte del mercado tenga que crecer, ya que se va a dar cuenta que los costes se equiparan y su mercado sólo lo valora por las ventajas económicas respecto a la competencia.

La agilidad también es una ventaja al principio, ya que la disponibilidad de tiempo (al estar en la fase de captación de trabajos) ayuda a adaptarse a los horarios de los clientes y a presentar propuestas con una rapidez enorme, pero también es difícil mantenerlo según la empresa vaya creciendo. Existen políticas para llevarlo a cabo, por la via de establecer procedimientos internos rigurosos, pero no suele ser lo primero que se hace al ir creciendo. Algo parecido ocurre con la cercanía. Las empresas pequeñas generan ciertas simpatías en parte del mercado, que valora tener relación directa con la persona que está detrás del proyecto y establecer vínculos personales. Conozco empresas que le funciona de miedo, pero es una barrera cuando se quiere ir delegando en terceros esa tarea.

Centrándonos en la experiencia personal, Quobis tuvo que diferenciarse para ser incluida en el mercado. Nuestra diferenciación no fue tecnológica, a pesar del carácter de la empresa, ya que optamos por emular modelos de negocio ya existentes. Esa falta de diferenciación fue un poco problemática ya que vendíamos más o menos lo mismo y a las mismas empresas que los grandes competidores, que se caracterizaban por llevar muchos años en el mercado y con una presencia enorme (multinacionales,…). La diferenciación en precio tampoco podíamos tenerla, ya que los competidores tenían mayores descuentos y condiciones de los proveedores y, como en el modelo de negocio había una parte importante de reventa de equipamiento, nos igualábamos en precio (a pesar de repercutir menos costes laborales por la vía de servicios).

Como todo, tiene un plan B, aprovechando la motivación y perseverancia con la que contamos, que no nos hacía perder la esperanza. Dicho esto hemos ido probando varias cosas como ofrecer soluciones y servicios high-class a empresas objetivo no tan grandes o diferenciarnos tecnológiamente. La primera fue un completo desastre, porque ese mercado (de empresas de tamaño intermedio) no valoraba en absoluto lo que podríamos ofrecerle y estaban acostumbrados a otro tipo de soluciones, es casi otro tipo de economía que ya comentaré más adelante. La segunda, basarse en nuevas tecnologías con menor presencia en el mercado tuvo más éxito.

De hecho eso nos permitía dirigirnos a empresas grandes, donde queríamos estar, y ser los primeros que le hablaran de soluciones que sus proveedores tradicionales no le habían todavía presentado. Tenía un parte de riesgo tecnológíco, por estar menos consolidadas, pero la falta de agilidad y la moderación a los riesgos de las grandes empresas con las que competíamos nos abrían una ventana de oportunidad muy interesante.

[Continuará]