La gestión de las motivaciones
Puestos a hablar de las claves del crecimiento de los proyectos de empresa una pieza clave es la motivación personal de la gente que está detrás del mismo. Abordar un proyecto nuevo requiere disponer de enorme cantidad de energía, ya que va a suponer un reto mucho mayor del que preveemos antes de acometerlo.
El primer factor de éxito puede ser ese mismo, la capacidad del emprendedor de asumir los contratiempos que se presentan sin perder la energía y motivación por seguir adelante. De todas maneras también es clave alinear al resto del equipo para que vean su puesto de trabajo con ilusión y acudan todas las mañanas con las baterías llenas.
Hace tiempo estuve leyendo varios libros sobre motivación re recursos humanos, por un problema interno, y me quedé con un par de ideas clave: hacer que los trabajadores se involucren en el negocio haciendo que lo sientan parte suyo y que cuánta más comunicación se realice, más posibilidades de que todo marche sobre ruedas.
Volviendo a la motivación de los emprendedores, detecto una fuerte mentalidad cortoplacista en los resultados que se buscan. Hay desde gente que desde la semana uno de su negocio ya está pensando en venderla (bien por partes entrando inversores en el negocio o entera planeando una salida completa a unos dos años vista). De hecho, se ha generalizado como mentalidad entre los emprenedores que es mejor estar en varios proyectos a la vez o comentar muchos proyectos en el bagaje personal (a veces con más empresas o proyectos que años como trabajador por cuenta propia).
Ahí entra otro factor, la perseverancia. Yo no tengo excesivas cualidades innatas para tener éxito fácil en los negocios, ya que no tengo excesivo bagaje tecnológico, no detecto al vuelo oportunidades de negocio, … en definitiva, no soy un lince para ese tipo de cosas, pero he aprendido a usar otras cualidades que sí que tengo para ayudarme a solucionar ese tipo de carencias. Así, tengo cierta capacidad para retener datos (nombres, direcciónes, fechas, números,…), capacidad de calcular cosas muy rápido, curiosidad o obsesión por consultar datos en internet, bastante capacidad de organización (agendas, objetivos temporales) y, por último, una capacidad enorme de perseverancia.
Si no fuera por esa perseverancia es posible que cuando lo pasamos mal como empresarios ya nos hubiéramos retirado y pasado a trabajar por cuenta ajena; o cuando tuvimos que aguantar los problemas y seguimiento económico a diario (para que el beneficio se lo llevaran otros); etc. Es una cualidad excelente porque me da la impresión que muchos proyectos de empresa fracasan por las prisas y la falta de asimilación de los resultados negativos no esperados.
Así, saltar de proyecto en proyecto por parte de un emprendedor es parecido a los candidatos a un puesto de trabajo que han durado poco en cada uno de ellos. Si lo primero que piensa uno ante una persona que ha tenido seis trabajos en tres años es que no va a durar seis meses en la empresa, con el emprendedor o con su empresa va a ocurrir lo mismo en ese escenario. No pasa nada por adaptar los modelos de negocio (el nuestro se revisa cada pocos meses), pero las renuncias a proyectos de empresa se me hacen raras.
A modo de resumen, no pidas a tus clientes, proveedores y entorno que confíe más en ti o en tu proyecto de lo que tu mismo confías o, al menos, de la imagen de autoconfianza que proyectos. La motivación propia y de la empresa en su conjunto se detecta fácilmente por el ecosistema que te puede ayudar a crecer, por lo que conviene no autoengañarse.


TWITTER
No comments yet.