Aplicación de políticas de teletrabajo
Uno de los aciertos que hemos tenido en temas laborales ha sido la implantacíón de teletrabajo dentro de la empresa. Bien es cierto que lo tenemos limitado pero es una apuesta clara por parte de la empresa que supongo que se mantendra en el tiempo.
Diferentes puestos y responsabilidades pero realmente es aplicable a todos los trabajadores por nuestro modelo de negocio, donde comercialmente no se atiende a nadie en la oficina (o casi) y donde la necesidad de estar en la oficina es reducida. El principal condicionante es ocasionalmente la gestión de proyectos en curso donde se deben configurar, instalar o probar equipos físicos y enviarlos al cliente, por lo que sí que puede ayudar estar en la oficina.
La puesta en marcha del teletrabajo ha sido realmente muy sencilla, ya que teníamos todos los sistemas preparados. Esto se debe a que antes de ser implantado de manera general ya lo utilizábamos los socios fuera del horario laboral. Básicamente ha consistido en tener la capacidad de montar una red privada virtual para tener direccionamiento interno de la red (eso ya nos permite el acceso a nuestro repositorio de datos y la herramienta de mensajería unificada, principalmente) y tener un extensión de voz IP contra nuestra centralita. De esta manera es casi transparente nuestra presencia en la oficina, ya que tanto para un compañero como para un cliente no existe ninguna diferencia en la percepción de nuestro trabajo.
Son varias las ventajas que tienen. La primera de ellas es la eficiencia en tiempos para los trabajadores. Nosotros que tenemos la oficina principal en Porriño, a veinte kilómetros de Vigo, implica una media de desplazamiento de veinte minutos de ida, que si le sumas la vuelta y el tiempo que tardas en cambiar de contexto, al final es una hora, cada día de trabajo, que queda a disposición. Otra derivada de esto es la ventaja medioambiental, ahora que está de moda calcular la huella de carbono de cada actividad. No tenemos políticas medioambientales certificadas (ISO 14000 o similares), ya que nuestra actividad no genera muchos residuos, pero está claro que ayudamos al medioambiente al realizar jornadas de teletrabajo.
Además está el factor de la motivación de los trabajadores. Lógicamente, es otra ventaja de este sistema, ya que suele ser algo muy valorado. Transmite la imagen de empresa moderna, el empleado da a conocer esa situación a su entorno cercano y es un método de retención de trabajadores. A igualdad de condiciones, tener la posibilidad de teletrabajar en ocasiones es altamente atractivo respecto a condiciones similares en otra empresa sin esa posibilidad.
También puede tener algún factor negativo, aunque en nuestro caso apenas los hemos percibido. Empleados claramente desmotivados pueden abusar de los días de teletrabajo con difícil control por parte de la empresa. Creo que esto no nos ha pasado nunca, pero es una posibilidad. Aunque con las herramientas de mensajería instantánea (nosotros las usamos constantemente) es fácil darse cuenta de ese problema. Luego está también el factor contacto humano, que es imprescindible aun con las mejores herramientas de telepresencia, y por lo que tenemos todavía limitado el porcentaje de días que se teletrabajan.
El contacto humano lo veo clave en muchos aspectos y eso por ello por lo que estoy pocos días en la oficina al cabo del mes. Estar en tareas relacionadas con el ámbito comercial, marketing o ventas requiere dejarse ver tanto en eventos como en reuniones comerciales.
Para resumir, en aquellas empresas que están ganando ya una cierta estructura, es una manera de mejorar la satisfacción de los empreados sin comprometer su productividad (incluso puede ser al contrario) y sin apenas coste (al menos nosotros no financiamos las ADSL domésticas y todos los empleados ya contaban con ordenadores portátiles).


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