Experiencias con inversores
El primer año de Quobis perdimos no menos del diez por ciento del tiempo en la búsqueda de inversores que, echando la vista atrás, no teníamos ninguna posibilidad de conseguir. Pero, lo que es peor, estábamos convencidos de que sí lo lograríamos y, como tal, creamos una empresa que necesitaba la entrada de capital por parte de un inversores para poder ser sostenible el primer año.
Nos llevó a ello una experiencia previa, donde ya habíamos vendido a un inversor, aunque finalmente no resultó ser tal y, sobre todo, todo el ecosistema. Así, ya hace cinco años, había foros para búsqueda de inversoras, programas de business angels, capital riesgo privado y público, etc. Entramos en ese círculo y participamos con nuestra empresa en varios eventos y foros, donde coincidímos con otros proyectos, que estaban naciendo, de manera recurrente. Participar allí suponía un trabajo enorme en preparación y adaptación del plan de empresa al formato dado, preparar las presentaciones, etc.
De esos eventos nos surgieron algunas muestras de interés o, al menos así lo creíamos entonces, no eran intereses reales. En general (salvo excepciones) hay de dos tipos. Los primeros son aquellos que, sin mala voluntad, tienen curiosidad en conocer más información del negocio, pero nunca llegan a formalizar una inversión (de hecho, nunca invierten, nunca acabas de conocer si tienen capital y pierden su tiempò y te hacen perder el tuyo propio).
El segundo tipo es más peligroso porque sí que tiene mala voluntad. Son aquellos que conocen al dedillo la normativa fiscal de este tipo de inversiones (ventajas de ser capital riesgo,…), así como los mecanismos para asegurarse la inversión (mediante la obligación de recompra de las participaciones por parte del emprendedor a un precio superior al recibido). Así, se diluye el concepto “riesgo” en este tipo de inversiones y se convierten en préstamos con plusvalías sin necesidad de cotización (sólo el 1% de los beneficios). Se parece así a la política “Cofidis” de ofrecer dinero a gente necesitada, en este caso obnubilada por llevar a cabo un proyecto.
De los cientos de personas que pasaron por esos eventos estoy convencido que apenas había inversores en la sala, cuando realmente se vendían como un éxito en número de proyectos y asistencia. Si antes comentábamos que la subvenciones interviene la administración (dando dinero), las asociaciones, los gestores de subvenciones y las empresas que hacemos un pequeño lobby que redunda en una productividad tendente a cero, en este caso, aunque en menor medida, están implicadas las administraciones también (financian los eventos y los usan políticamente), las redes de ángeles/inversores (que organizan los foros) y los emprendedores (que seducidos por falsas experenzas acuden a ellos para satisfacer a los anteriores). Resultado final: nulos resultados, nula productividad.
También hay el lado positivo en este mundo, estamos tomando parte en Vindeira Capital Network (un foro de apoyo a nuevos proyectos en Galicia, bajo el paragüas de una plataforma técnológica) que creemos que corrige los errores de los anteriores: está focalizada en un sector (el nuestro), participan entidades con inversores reales (tienen que demostrar un bagaje de participaciones empresariales demostrable) y no se molesta demasiado a los proyectos que participan (al menos sólo lo necesario). Con todo, es complicado generar resultados.
Me pregunto cuánto de los proyectos que, como nosotros, dedican más de un diez por ciento de su tiempo durante el primer año de existencia, realmente necesitan la entrada de capital. Siempre recomiendo (aunque entiendo que no siempre aplica) dejar de perder tiempo en la búsqueda de inversores en la fase inicial y centrarse en buscar clientes.


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