Desde luego que si tuviera que empezar de cero en una empresa empezaría por definir la política de Recursos Humanos, así como tener un director de esa área o, al menos, un consultor externo en ese ámbito.
¿Cuántas empresas pequeñas tienen estructurado ese departamento? Pues prácticamente ninguna, a pésar que casi todos tenemos claro, en plena sociedad del conocimiento y la información, son esos recursos los que proporcionan valor a la empresa.
Me parecen claves estos puntos:
- Tener un manual del empleado: que recoja la información básica de la empresa así como la ventajas y obligaciones generales que implican pertenecer a la empresa. A su vez, puede servir como manual de bienvenida.
- Tener un política retributiva (salarios más complementos) definida, que sirva para marcar la ruta de un plan de carrera. Desde técnicos que ejecutan tareas, a aquellos que gestionan sus tiempos, sus gastos en proyectos o las tareas de los demás (asumiendo más responsabilidades), debe haber saltos en las retribuciones. Pero el mayor salto debe estar en aquellos que, además de las capacidades anteriores, aportan visión estratégica a la empresa y la hacen crecer no sólo en números sino en valor.
- Relacionado con lo anterior está un plan de carrera, que incluye una serie de hitos en base a buena realización de tareas, experiencia y formación para ir subiendo peldaños en responsabilidades y salario. Hay grandes progresiones y trabajadores conformistas, lógicamente conviene mimar a los primeros, para hacerlos crecer con la empresa
- Un término que ahora se comenta mucho, la alineación con los objetivos de la empresa. Si hay un objetivo común asumido dentro de un departamento o empresa es posible que se consiga, si no es así es muy difícil. Empleados que nos saben dónde encajan tras un cambio, cuál es el futuro de la empresa, que se espera de ellos, etc. son las claves para tener trabajadores no productivos, insatisfechos y una empresa poco competitiva.
- Por último por hoy, disponer de una serie de indicadores objetivos de rendimiento y motivación, así como una serie de objetivos a conseguir.Estos son los que te permiten detectar, a modo de cuadro de mando, cuáles son las personas en las que centrar los esfuerzos.