Post resumen sobre economía

Hasta aquí los posts dedicados de lleno a la economía en la empresa. A modo de resumen me quedaría con estas diez ideas clave (no ordenadas):

  1. Inversores
  2. Hay una fiebre en nuestro sector que nos lleva a pensar que toda nueva empresa que quiere crecer debe contar con un inversor. Mi punto de vista es que muy pocos proyectos lo necesitan y todos pierdes enormes cantidades de tiempo en gestionar la caza de capital.

  3. Tesorería
  4. Pese a la importancia que se transmite de los resultados anuales, balances, pérdidas y ganancias, etc. todas las empresas que siguen vivas lo hacen por tener saneada la tesorería. Hasta el punto de considerarse como valor real de empresa la cantidad de capital líquido.

  5. Llevar la economía a toda la empresa
  6. Hace tiempo me di cuenta que no toda nuestra empresa era consciente de que para seguir funcionando teníamos que generar más ingresos que gastos. Todos los puestos de la empresa pueden gestionar partidas económicas, que ayuda a que sean conscientes de que deben involucrarse en ganar dinero.

  7. La importancia de facturar
  8. Relacionado con el punto de los inversores. Muchas iniciativas nuevas se centran más en generar ruido o buscar satisfacer sus propios egos que en planificar un modelo de negocio que les permita facturar y ganar dinero desde sus comienzos.

  9. Planificación y presupuestos
  10. Marcar unos objetivos de facturación está al orden del día de cualquier empresa. También es importante definir unos presupuestos anuales por partidas, de manera que se pueda hacer un seguimiento económico de los mismos y tomar decisiones periódicamente.

  11. Asesores
  12. Proyectos nuevos de personas sin experiencia como emprendedores redundan en, el mejor de los casos, enormes cantidades de tiempo y dinero perdidos. Superar la emoción del momento y ser conscientes que debemos escuchar a gente que tiene experiencia puede ser una base del éxito.

  13. Rentabilidad
  14. El nuevo orden económico tras la crisis hace que ya no se hable tanto de facturación (que era la base de la capacidad de endeudamiento del modelo anterior) e importe la rentabilidad. Focalizarse en modelos de baja facturación pero alta rentabilidad puede ser la mejor opción en estos tiempos.

  15. Comunicación
  16. Todos los proyectos tienen soportes económicos, bien sean bancos (que es la via natural), inversores, préstamos familiares, etc. La comunicación adecuada con estos soportes es la vía para que sigan apostando en un futuro.

  17. Gestión de riesgos
  18. Cualquier apuesta, bien sea un cliente nuevo, un proveedor desconocido, un proyecto de I+D interno o un modelo de negocio revisado lleva sujeto unos riesgos de fracaso que se deben medir y moderar. Planificar el tope máximo asumible y externalizar parte del riesgo económico puede ser muy úitl.

  19. Control de gastos
  20. Momentos de optimismo interno llevan a intentar crecer en base a inversiones (nuevos trabajadores, compras de equipos,…) que vas a tener que soportar económicamente durante muchos meses o años. Tener la cabeza fría y llevar siempre un control económico riguroso ayuda a evitar disgustos.

Gestión de los riesgos económicos

Ya había comentado que Quobis nació de una manera precipitada. La verdad es que precipitada se queda casi corto, ya que 48 horas antes de tener un espacio físico, ordenadores, seis empleados, etc no se sabía prácticamente que iba a existir como empresa. Al no ser la primera empresa hace que esa curva de aprendizaje del montaje de empresas se reduzca hasta límites insospechados.

Esta rapidez en la constitución y puesta en marcha vino acompañada de gastos de inicio que hemos ido soportando. Así, hubo varias decenas de miles de euros soportados que acompañaron ese apresuramiento y que derivaron en que hubiera tensión financiera (y, por tanto, riesgo económico de viabilidad de la empresa) durante cierto tiempo.

Nuestra historia está muy asociada a arriesgar más que otros, de hecho es uno de los rasgos que más nos diferencian, motivado por partir de una situación bastante precaria (había poco que perder) y con un nivel de adrenalina bastante alto. De todas maneras, asumir riesgos de todo tipo (económicos incluso) está dentro de muchas empresas tecnológicas nuevas, pero, echando la vista atrás, se podrían haber moderado bastante. Así, podríamos haber fijado riesgos como la base del éxito empresarial, pero sin asumir que podrían ser la causa del fracaso.

Deuda, avales personales, prestamos participados son parte del riesgo económico de una empresa, pero hay otros importantes ligados al día a día. El principal es un modelo de negocio no sostenible, bien en pérdidas o muy ligado a uno o pocos clientes (con riesgo de perdelo) o con importantes subvenciones (cuyo carácter casi aleatorio en su concesión no suele ser garantía de superviviencia si el negocio se basa en ellas).

Otro de las causas de riesgo son las demoras en el pago o, en el peor de los casos, los impagos. Tardamos años en darnos cuenta real de la importacia de marcar un plazo medio de pago similar al plazo de cobro. Conste que es complicadísimo si tienes poco tiempo de vida, ya que los proveedores es posible que no te fíen y tus clientes tardarán en pagarte porque son conscientes de que están en una posición ganadora. Las vías de escape son los adelantes en el cobro via pagarés y conforming e intentar conseguir proveedores con los que fortalecer relaciones de confianza. Nosotros, cuando teníamos un modelo integrador puro lo teníamos francamente complicado. Sólo teníamos unos pocos proveedores que facturaban decenas de miles de euros y nuestros clientes también eran cientos de veces mayores que nosotros, por lo que teníamos desfases de cobros y pagos de varios meses.

Para atajar estos problemas hay productos bancarios, aunque la mejor opción es trabajar con clientes fiables (tanto para nosotros como para un banco). Esto está ligado con los impagos. Nosotros hemos padecido varios que se han solucionado de manera pseudo-amistosa (algunos a la puerta de un juzgado). El sector de la administración local es especialmente conflictivo, ya que está pseudo-profesionalizado y no hay nadie dentro de esas instituciones que se preocupen por el flujo de dinero y las necesidades de sus proveedores. Para ello, hay empresas que se dedican a conceder crédito sobre tus clientes, que en el caso de ser claves para la viabilidad del negocio pueden ser una buena opción. Aunque lo mejor es seleccionar tus clientes de manera que se caractericen por su fiabilidad económica.

Para esto deberíamos haber contado con buenos asesores, pero no lo hicimos, así que tuvimos que ir aprendiendo progresivamente. A este riesgo financiero directo hay que sumar otros riesgos asumidos dentro de la empresa que acaban por derivar en amenazas económicas. Por nuestra tipología de empresa el más importante es el riesgo tecnológico.

Nuestro posicionamiento está en la línea de llevar al mercado tecnologías antes que otros, de manera que podemos convertirnos en el aliado tecnológico de grandes ingenierías e integradores. Es un posicionamiento lógico donde nos ha llevado el mercado, pero tiene fuertes riesgos tecnologícos. Apostar por tecnologías antes de su adopción en el mercado puede tener una proyección casi exponencial, pero hay enormes posibilidades de que sea un fracaso (incluso consultoras como Gartner se equivocan constantemente). Nosotros ya lo hemos padecido en alguna ocasión y tiene consecuencias dramáticas económicamente.

Más adelante comentaré como reducir estas amenazas, pero básicamente se basan en reducir el tiempo en que se tarda en llevarlas al mercado y testarlas.

Internalización de la administración

Casi todas las empresas tecnológicas pequeñas que conozco no tienen un departamento interno de administración, ya que suelen delegar la totalidad de esas tareas en una asesoría externa. Esto a priori parece lo óptimo en términos económicos, aunque nosotros, sin embargo, optamos por que fuera un administrativo la primera persona que se incorporara a la empresa.

Consideramos, en ese momento, que era necesario (probablemente no lo fuera) y conveniente (esto probablemente sí), ya que nos ayudó a dar imagen de empresa cuando teníamos ganas de crecer a lo grande y no teníamos un mínimo de estructura. Ahora, una vez establecidos ya con un mínimo de necesidades, el tener internalizado esa área nos permite una serie de ventajas. Hay algunas que son críticas, que identicaría en estas áreas:

  • Control de la tesorería, como comentamos anteriormente. Conforme vas aumentando el número de bancos, productos financieros, proveedores o clientes, casi aumenta con carácter exponencial la dedicación al control económico. Tener un departamento de administración permite sistematizar esa tarea todos los días y, disponer de un interlocutor con tiempo para hacer las gestiones adecuadas dentro del horario de apertura de las oficinas bancarias.
  • Emisión de pedidos y asignación contable a proyectos. Crear una contabilidad por proyecto tiene enormes ventajas en nuestro modelo de negocio. Aunque los responsables de proyecto tienen la capacidad de seleccionar proveedores y emitir pedidos necesitan un interlocutor que lo relacione a nivel contable y en la gestión de tesorería.
  • Gestión de la documentación. En una empresa ya de nuestro tamaño entran y salen cantidades enormes de documentación, teniendo procesos crítios como son la gestión de concursos públicos, justificación de proyectos con cofinanciación pública, intercambio de documentación con administraciones, etc. Ese tipo de tareas consumen muchos recursos para lo que es recomendable contar con personas especializadas.
  • Gestión financiera o bancaria. Es necesario tener un contacto fluido con los bancos, como comentamos anteriormente. Para tener posibilidades de éxito hay que actualizar información contable y financiera de la empresa de manera que éstos puedan verificar que cumples los objetivos y que los indicadores son correctos. Todo eso hay que hacerlo de manera periódica y sistemática.

Hasta aquí los factores más críticos en nuestro caso, aunque hay otra serie de puntos que también invitan a que tengamos estructura administrativa, como son:

  • Control de horas por proyecto. Llevamos un control bastante estricto de las horas imputadas a cada proyecto, ya que es una de las fuentes principales de información que alimentan buena parte de los indicadores de la empresa. Podríamos optimizarlo mediante algún software, pero no hemos dado con ninguno que se adapte al formato que nos gusta.
  • Acortar los tiempos en la emisión de facturas y hacer un seguimiento de las mismas de manera diaria que, de otra manera, consumiría tiempo a otra persona de la empresa.
  • Gestión de la calidad: estamos certificados en un par de normas, por lo que contar con personal propio nos permite gestionar la documentación conforme a las normas que tenemos y hacer un seguimiento de las acciones correctivas y no conformidades que vamos generando.
  • Nuestro modelo se basa en tener gestores de proyecto o personas en preventa que requieren mucha movilidad, además de tener una política marcada de teletrabajo. Eso redunda en que la afluencia a la oficina no es demasiado grande. Tener un área de administración interna permite tener siempre alguien que pueda atender la recepción de pedidos, mantener la oficina abierta dentro del horario oficial, etc.

Aunque se podrían citar otras muchas cosas. En definitiva, es una manera de derivar tareas que harían que no estuviésemos completamente centrados en nuestra actividad, por lo cual es una opción válida también para empresas que están comenzando su actividad.

Involucrar a toda la empresa en la economía

Nuestra plantilla está formada por ingenieros superiores de Telecomunicaciones en una buena parte. Aunque se supone que un ingeniero superior está orientado a puestos de gestión de proyectos grandes, colaborando con técnicos de diferente cualificación, la verdad es que en la titulación se centrán tanto en la tecnología (y nada en gestión) que acabas pensando que tú trabajo está en un laboratorio sin puertas ni ventanas.

Un negocio pequeño tiene que rodar perfectamente para subsistir y tener posibilidades de crecer. Tiene que acotar los gastos, gestionar nuevos ingresos, mantener un nivel de satisfacción y calidad alto, etc. ya que el mercado perdona algún error pero no si estos son sistemáticos. Teniendo en cuenta la importancia de la economía en una pyme, todos los miembros de ella deben tener presente que deben participar en lograr los objetivos económicos. Pero, ¿qué hacer cuando parte de la empresa no está convencida de esa importancia?

Organizar la economía en base a una gestión de proyectos nos permitió, ayudarnos a ser más objetivos en los resultados contables y poder marcar indicadores de negocio (ya comentaré este tema) pero también permitió hacer conscientes, aunque sea a pequeña escala, de los resultados asociados al puesto de trabajo de cada uno.

Contar con tantos ingenieros hace que también sea natural que tengan vocación de líderes y tener voluntad de asumir responsabilidades. En este caso, se asume el rol de jefe de proyecto que, aparte de disponer de una visión global del proyecto y una orientación al cliente, requiere llevar un control financiero de todas la compras o pagos realizados, así como las certificaciones parciales o facturaciones del proyecto.

Cuando un proyecto llega a Operaciones es porque se ha vendido previamente. En esta venta ya se tienen en cuenta unos determinados costes de los equipos a suministrar, una estimación de las horas/hombre a dedicar en Operaciones y Postventa (en el caso de incluir mantenimiento), así como los costes de dietas y el margen comercial deseado para ese proyecto. Es así responsabilidad de la persona asignada a ese proyecto que los gastos queden por debajo de los previstos.

Esa política ya lleva implícita un esfuerzo por parte del gestor a la hora de llevar a cabo el proyecto dentro de los márgenes económicos y ayuda a generar capacidades de negociación (con proveeedores y clientes) que son dos competencias muy valoradas profesionalmente. Las ganancias en la fase de operación (por la vía de negociación con proveedores o mediante el consumo de menos horas/hombre de las previstas) son tenidas en cuenta como un inidicador.

Periódicamente se repasan las fichas de Informe de proyecto que están asociadas a los diferentes proyectos en curso. Así, podemos tener una medida de los margenes generales totales generados y, de manera casi objica, tener una medida intena para poder evaluar y seguir la “rentabilidad” de los trabajadores (por experiencia, algunas personas multiplican por diez la capacidad de realizar trabajos dentro de la empresa, aunque su salario no va en la misma proyección.

Esta pequeña gestión (que ya nos costó implantar en su día) permite asumir resposabilidades a todo el equipo y que se produzca cierto grado de competencia. Esto se debe a que disponen de indicadores personales accesibles sobre diferentes aspectos relativos a su productividad.

Elaboración de presupuestos

En nuestros inicios teníamos un carácter alocado en la gestión de la empresa, donde variábamos los gastos generales, inversiones, activos, etc sobre la marcha, si tener una mínima planificación en la forma de presupuesto o similar. Esa improvisación inicial era enriquecedora en cuanto a que fomentaba la creatividad y darnos cuenta del potencial de la empresa, pero, echando la vista atrás, es un poco contraproducente a la larga.

Ahora trabajamos en base a unos presupuestos anuales, que si bien es lo más lógico del mundo, estoy casi seguro de que apenas hay empresas tecnológicas que estén empezando que lo usen o, al menos, que lo tengan (aunque sea guardados en un cajón). Si antes veíamos la importancia de hacer proyecciones de tesorería a largo plazo, no menos importante es la realización de presupuestos.

¿Cómo lo solucionamos en Quobis? Una manera de hacer un presupuesto sería asignar importes de gasto anual a partidas contables. Es cómodo ya que el departamento de administración o la asesoría externa (habrá que comentar posteriormente qué ventajas tiene cada modelo) van a dar reportes mensuales o trimestrales de las cuentas y podemos ver si estamos dentro de la previsión marcada.

Desafortunadamente, en nuestro negocio, esa asignación para hacer el reparto es incómoda, y hemos tenido que irnos a un modelo de gestión basado en proyectos, donde dejamos los costes estructurales como costes generales. Es en estos costes generales donde tenemos unas partidas de gasto máximo anual, que los repartimos (por orden de importancia) en:

  • RRHH (imputando gastos del dpto de aministración u dirección general)
  • Marketing (RRHH humanos del dpto, prensa, eventos, dietas marketing)
  • Oficinas (alquileres, comunidades, limpieza, electricidad, , etc)
  • Gastos financieros (comisiones, avales, intereses, préstamos,…)
  • Servicios profesionales (gastos de asesoría, abogados, notarios, consultoras de calidad, etc)
  • Asociaciones
  • Sistemas (internet, telefonía, hosting, etc)
  • Seguros (oficina, resposabilidad civil, salud, mutua)

De esta manera, podemos obtener cada mes los gastos por cada área y detectar fácilmente desfases. Además, periódicamente podemos pensar en como ser más eficientes. Marcar un objetivo realista de intentar bajar los gastos en un 2% (por ejemplo) invita a pensar en qué podemos recortar (renegociar margenes bancarios, participación en asociaciones improductivas, gastos de consultores externos infrautilizados, etc.)

Otro factor clave, que ya adelanté, ha sido separar la gestión económica de los proyectos fuera de los gastos estructurales. Tiene la ventaja de crear verdaderos gestores de proyectos, que tienen unidades económicas que gestionar y, así, pueden tener una visión global de los proyectos. Además, se vincula directamente los recursos humanos a esos proyectos, pudiendo dimensionar la empresa en función de la capacidad real de la misma. Ese fue uno de los errores que hemos tenido al comienzo de la empresa, donde durante años tendimos a sobredimensionar los recursos de la empresa que, aparte de ser ineficiente económicamente, genera otros problemas que ya comentaré más adelante.

Por último, la gestión de presupuestos es un paso previo a la realización de un plan estratégico. Nosotros no tuvimos el nuestro hasta hace unos meses. Básicamente es una proyección de los gastos generales de la empresa junto a la previsión de ventas (y, por tanto, los gastos variables asociados a ellas). Todo ello son herramientas que utilizamos para nuestro control interno (ahora no me explico cómo funcionábamos antes) y para la difusión entre bancos.

Gestión eficiente de la tesorería

Se suele decir que ninguna empresa ha cerrado por su cuenta de pérdidas y ganancias pero sí que muchas por la falta de liquidez de su tesorería. Sin embargo, los datos de los balances son los que la sociedad tiene en cuenta.

La gestión de tesorería parece algo evidente en cada sociedad y, en cierta manera, se menosprecia. Es cierto que tenemos un mínimo de formación, ya que desde pequeños nos enseñan a gestionar un pequeño patrimonio (aunque sea en forma de paga semanal), pero sí que hemos tenido una curva de aprendizaje en la gestión de la tesorería que pretendo recoger aquí en sus facetas principales.

El primer factor a tener en cuenta es hacer previsiones de tesorería a medio y largo plazo (hasta 12 meses). Si ya conoces los gastos fijos de tu negocio es fácil conocer mensualmente todos los gastos que se van a tener y poder hacer un escenario negativo, donde sólo se van a tener los ingresos confirmados via contrato y no se va a vender ningún proyecto adicional. Eso da una muestra del grado de riesgo del negocio y se puede calcular una fecha de falta de líquidez (ayuda a mantener la presión para que la empresa siga funcionando y, por tanto, facturando).

Esta previsión de tesorería se puede llevar desde un fichero Excel. Creo que hemos buscado varias veces algún sistema más evolucionado pero no se acababa de adaptar a nuestras necesidades. Lógicamente si se tienen sistemas tipo ERP más robustos es lógico que ya incorporen módulos. En cualquier caso con una fecha prevista, concepto e importe por cada cuenta bancaria y un sistema que te permita agrupar los saldos puede ser suficiente para una empresa pequeña.

El segundo factor son las fechas de pago. Al poco que la empresa comience a realizar muchos pagos se complica la gestión enormemente. Marca una o dos fechas de pago (para todos los proveedores) simplifica la gestión en varios órdenes de magnitud. Nosotros marcamos una fecha de pago (el 25 de cada mes), lo cual nos permite agrupar esos umbrales de tesorería en ese día, por lo que el resto del mes se dedica a gestionar de manera eficiente la caja para que haya disponible ese día.

El tercer factor es el control diario de los movimientos. Tener un departamento de administración con personal propio permite evitar sorpresas de pagos no previstos (recibos o similar), así como un control del gasto bancario superfluo, que son comisiones bancarias que es fácil que se disparan si no se controlan y negocian con los bancos. En nuestro caso nuestro departamento de administración vigila todas las cuentas diariamente y manda un reporte con los hechos relevantes a la dirección de la empresa.

Por último, como factor relevante, estaría la estrategia bancaria. Ni al negocio más pequeño le recomendaría trabajar sólo con una entidad. La competencia, en todos los campos, fomenta la eficiencia. La gestión económica de la tesorería de la empresa es un ejemplo. El mero hecho de hacer una transferencia interna entre cuentas de la sociedad hará que los bancos despierten y noten el riesgo de perder una fuente de ingresos. Con todo ganan (pagos a proveedores, cobros de clientes, pago de nóminas,… esto último les encanta y va a ser el mejor premio que pueden recibir). Así que hay que definir una estrategia de balancear operaciones con bancos a cambio de recibir favores por su parte (apertura de pólizas, créditos para compras de un proyecto, etc.).

Otra posible estrategia es la segmentación de la tesorería, habriendo operaciones con bancos (créditos,…) para operaciones específicas. Conforme crecimos en el volumen medio de proyecto y, sobre todo, en la popularidad del nombre comercial de nuestros clientes nos permite abrir líneas específicas, que nos permite canalizar las compras y pagos sin alterar la gestión de tesorería tradicional.

Los planes de tesorería nunca se meten en los planes de empresa y, salvo raras excepciones, tampoco se incluye en planes directores o estratégicos, pero está cobrando una creciente importancia. De hecho ya se empieza a considerar una vía válidadpara la valoración de las empresas, especialmente en momentos donde la falta de liquidez es uno de los problemas principales de la economía. Así, los niveles de facturación, activos o endeudamiento pueden estar manipulados para aumentar el valor de una empresa, pero la tesorería es más difícil que engañe.

Emprender en Galicia: nuestro caso particular (2)

Seguimos desde el post de la semana pasada http://iagosoto.eu/2011/01/16/emprender-en-galicia-nuestro-caso-particular-1/

Hemos comentado que Galicia es una región con altas dosis de autogobierno y sentimiento popular, pero dependiente económicamente y con alta voluntad de pertenencia no sólo a España sino también a la Unión Europea.

Esta situación económica se traduce en la existencia de fuertes ayudas públicas desde hace unos veinte años en fondos de cohesión territorial que, aunque tenían la voluntad de acercar Galicia a la media económica europea han tardado en dar sus frutos (cuyo mayor acercamiento se ha dado por la incorporación de nuevas regiones más pobres). En cualquier caso ha servido para que el gobierno de Galicia haya tenido acceso a enormes cantidades de dinero para inversiones, muy por encima de las lógicas para un país de ese tamaño y nivel económico.

Estas ayudas, lejos de ser verdaderamente dinamizadoras de la economía local, han sido gestionadas de manera no eficiente, lo que ha llevado al fortalecimiento de componentes de corrupción económica debido a la fuerte establecimiento del poder politico. Esto ha hecho que una buena parte de estas ayudas no hayan aportado las necesarias infraestructuras y, sobre todo, no hayan servido para consolidar la economía local y la generación de nuevas iniciativas, al menos como correspondería para esas inversiones.

Eso dio pie a que creciera también la figura de lo que podríamos denominar “caza-subvenciones”, empresas especializadas en conocer todas las fuentes de financiación públicas existentes en las diferentes regiones y preparar memorias para conseguir y justificar esa bolsa económica. Todas ellas se caracterizan por tener poca motivación en el aprovechamiento real de la inversión pública en el fin último para la que ésta fue creada y, por tanto, suponen un lastre del sistema.

En los años que llevamos son cientos las empresas de consultoría que van al carro del enorme éxito economico de las primeras y cada día recibimos mails con ofrecimientos variopintos con coste cero para la empresa. Bien es cierto, que alguna de estas consultoras es gallega y que ahora está explotando su negocio también en nuevos países de la Unión Europea, pero no es algo de lo que considere que debamos sentirnos orgullosos

Adicionalmente, habría que tener en cuenta la personalidad diferente del empresario gallego, que si bien tiene mayor constumbre de cohabitar con sus colegas de sector por la via de asociaciones respecto a otros lugares, esto no suele traducirse en la realización de negocios conjuntos. El resto del sector, más que como posibles palancas para ayudar al despegue económico (apertura de nuevos mercados, consolidación de ofertas, busqueda de sinergias,…) genera extraños recelos sobre el potencial de quitar el negocio propio, hasta el punto de llegar a sentir incomodo respecto al éxito del próximo.

Habría que ser un sociólogo o un psicólogo para entender en detalle este fenómeno, pero recientemente alguien me comentó que Vicente Risco, allá por los años treinta, ya lo estudió y le dio el nombre de “auto-odio gallego”. Sea o no tal cual, Galicia no actua como lobby para nada, salvo en el sector del automóvil, que viene marcado por la cultura francesa de la empresa tractora: PSA Peugeot Citroen.

Hablando de empresas tractoras por sectores, el de las tecnologías de la información también padece esa falta de dinamismo por parte de los líderes del mercado en cuanto a externalizar productos o servicios en empresas de su entorno, que también se mezcla con la falta de óptica de los nuevos proyectos a la hora de apoyarse en estos líderes para poder crecer localmente y poder llegar a nuevos mercados de manera óptima. Todo ello junto lleva a una falta de especialización, competitividad y capacidad de crecimiento.

Así pues, una vez próximos a perder las ayudas públicas para la convergencia económica, la vía para generar nuevas oportunidades parece el cambio de cultura entre los empresarios. Las condiciones económicas, los problemas orográficos y de ubicación geográfica tienen difícil solución, pero no así la cultura que permita que se consoliden núcleos económicos adecuados para generar cierto dinamismo en la economía dentro de cada macro-sector y la creación de lobbies para atacar otros mercados de manera competitiva.

El próximo fin se semana pararemos a detallar cómo afectan todas estas caracteristicas a Quobis y, potencialmente, a nuevos proyectos similares.

Impulsores económicos casi inesperados

Hasta ahora ya he comentado como hemos creado la empresa sin dinero y todos los problemas que tiene la gestión de un modelo de este tipo para mantenerlo a flote económico. Todos los problemas que hemos tenido, también han venido acompañados de algunas alegrías. Estas se convierten en estímulos que hacen que la empresa crezca.

Un ejemplo de ello son los premios. Nosotros nos hemos ganado varios de los que nos hemos presentado, con una tasa de éxito altísima, aunque con mucho trabajo por medio. Es algo parecido a la gente que manda CVs en copia oculta a miles de empresa, respecto a los que lo mandan a media docena pero con una carta de presentación personalizada.

Indirectamente todos los premios ayudan, ya que sirven para hacer publicidad gratuita, hacen que el jurado te conozca (interesante si tienes potenciales clientes allí) y alegran a la familia (que muchas te ha dejado dinero y no se lleva muchas alegrías). Si el premio tiene recompensa económica mejor. Nosotros tuvimos la suerte de ganar en el primer año el Premio Bancaja, a pesar de no ser valencianos, ni conocer al director general de la misma ni al presidente de la Diputación o Cámara de comercio (algo que sería imposible en otras latitudes). El premio fueron treinta mil euros (abonados en dos años y a lo que hubo que descontar impuestos) que nos vinieron francamente bien en esos años (aunque no resolvían todos los problemas).

Otro impulsor poderoso en nuestro caso fueron los proyectos financiados. Nuestros clientes compraban tecnología muy madura, pero nos gustaba hacer cosas nuevas y sentirnos un poco realizados como ingenieros, por lo que intentamos meternos en proyectos de I+D. Más adelante comentaré como llegamos a ellos, pero suposieron una via de entrada de dinero, aunque sin perder de vista los problemas derivados por la cara oculta de las subvenciones que ya comentamos.

Ser pyme o, incluso, micropyme puede ser bueno para participar en un oonsorcio con grandes ingenierías, donde una propuesta de proyecto puede resultar exitosa. Al igual que con los premios, hemos tenido enormes tasas de éxito en proyectos presentados (igual por eso nunca tuve especial aprecio por las consultoras gestoras de subvenciones), que nos han servido, en una primera fase, para tener una línea paralela de generación de ingresos (lo cual alegraba a los bancos).

Posteriormente ya nos dimos cuenta que con eso no basta, sino que hay que centrar esfuerzos en hacer proyectos de interés y que podamos rentabilizar por la via de generación de nuevas soluciones y la creación de ventajas competitivas.

Otra línea clave han sido los proyectos de referencia, es decir, aquellos que tienen un volumen alto respecto a los proyectos medios y que son destinados a un cliente objetivo. Este es el tipo de proyecto que interesa dar a conocer dentro del ecosistema de una empresa (bancos, resto de clientes objetivo,…) . Nosotros tuvimos un mal acercamiento al mercado inicialmente, ya que chocábamos con empresas más grandes, con mayor acceso a financiación, con más descuentos de los proveedores, con más trabajadores cualificados, etc. pero encontramos un “mini-mercado” donde éramos mejores

Este nicho de mercado eran industrias internacionales que se implantaban en España, donde nuestra competencia no se molestaba en atenderlos en inglés desde el inicio (comunicaciones previas, reuniones, ofertas,…) lo cual nos hizo ganar varios proyectos grandes para empresas que eran conocidas.

Otras maneras de crecer, aunque son áreas donde nos costó más, es ir la línea de buscar clientes que tengan cierto nivel de recurrencia, es decir aquellos que tras haber vendido un proyecto es posible que, estando satisfechos, te vuelvan a llamar pasados unos meses. Tardamos varios años en darnos cuenta de la importancia de esto para el desarrollo de nuestra empresa.

Por último, aunque nosotros no lo hemos abordado, hay proyectos que ya nacen muy focalizados en una tecnología y mercado (lo cual siempre me da una sana envidia porque considero que no haber optado por eso ha sido un error). Para ese tipo de proyectos, que trabajan en temas muy especiales y que tienen cierta tendencia a generar nuevos sistemas o productos con viabilidad de ser patentado hay modelos de ayudas públicas a modo de préstamos participativos que pueden ser una buena opción.

Comunicación con los bancos

La mayor parte de los proyectos empresariales serios cuentan con financiación bancaria como una de las bases de su economía (bien sea sólo para circulante o como vía para financiar activos de la empresa). Hasta hace unos años no fui consciente de la importancia de tener una relación viva con los responsables de la oficina bancaria.

Un allegado perteneciente a otro sector nos comentó que el no dejaba pasar una semana sin tomar un café con el director del banco ni más de unos días si dejarse ver. Parecía una tontería, pero realmente mantener cierto acercamiento personal a esas personas que tienen el primer poder de financiar tus proyectos no es ninguna tonteria.

Esto no quita para la afirmación que mantenía anteriormente, donde indicaba que el personal de banca puede parecer cercano pero hace prevalecer sus propios objetivos y los de su empresa. Hay que decir que, para que los bancos ganen mucho dinero (como realmente ocurre), hacen unas políticas muy agresivas de cara a sus empleados (donde le marcan objetivos muy complicados de conseguir), lo que motiva que ese descontento interno también lo canalicen hacia sus clientes.

La banca tiene una reglas de juego más ventajosas que el resto de sectores en España, de manera que, con una legislación tan favorable, es casi imposible que pierdan dinero. Desde luego es injusto (ya que crea relaciones no balanceadas con sus clientes), pero desgraciadamente eso no vamos a cambiarlo.

Necesitamos a la banca y ella no tanto a nosotros. Tardamos en darnos cuenta que no teníamos que verlo como un proveedor más, sino que teníamos que mimarlo e introducirlo en nuestro negocio. De hecho el director de un banco es una persona con bastantes conocimientos económicos (al menos visto desde una óptica personal donde cuento con carencias significativas) y donde la juventud de unos emprendedores despistados puede ser recibida con empatía por parte de él. Así, puede ser uno de nuestros primeros consejeros, que puede aportar mucho y que no nos va a cobrar más que lo que nos cobre su banco por las operaciones que realicemos con ellos.

Así, conforme fuimos apreciando eso fuimos siendo proactivos a la hora de informarles de noticias relevantes (las apariciones en prensa les gustan, yo creo que ganan puntos de cara a sus responsables), proyectos próximos a cerrarse (se les puede entregar un “pipeline” de oportunidades en curso cada 2/3 meses), cierres económicos antes de entregarlos por registro y, en general, cualquier noticia que consideremos que puede ser relevante a los ojos de un economistas.

A modo de ejemplo, a nuestros bancos les encanta que vendamos proyectos a cuentas cada vez más grandes y conocidas. Es una medida de que hacemos las cosas adecuadamente, pero también de garantizar el cobro. Actualmente intentamos entregarles informes trimestrales breves (3 páginas)con los hitos alcanzados y las perspectivas para el siguiente, de manera similar (a otra escala) de los que hacen las compañías cotizadas en Estados Unidos.

Otro factor es la planificación. Si le pides cien mil euros a un banco para dentro de tres meses es probable que los consigas, preparando los informes pertinentes, etc. Mientras que si pides veinte mil para la semana que viene seguro que obtienes un no por respuesta. Dar muestras de previsión y orden en el propio negocio hace que tengan una buena imagen del mismo.

Hasta aquí cosas positivas, pero también hay negativas. Hay bancos formados por personas que tienen asumido el rol de funcionario corporativo pero que padece las presiones de los objetivos y canaliza ese malestar hacia parte o todos de sus potenciales clientes, trasladando una imagen de persona amargada que banaliza o menosprecia los proyectos o empresas que tiene delante. Nos ha tocado alguno de esos, pero al final se acaba poniendo a todo el mundo en el sitio que merece.

Resumiento, buscar bancos que puedan ser asesores de nuestro negocio, ayudarnos a definir el modelo financiero y que nos puedan abrir puertas o ayudar a crecer. La alternativa es caer en entidades que provoquen justo lo contrario.

Dinero perdido por mala gestión

Nos hemos centrado anteriormente en ver los mecanismos de financiación ( personal, bancaria o inversores) comentando los problemas que atraen estos últimos, así como cómo afectan las subvenciones. Pero, independientemente de todo eso, la clave está en la eficiencia gestión diaria.

La gestión económica nos consume grandes recursos diarios (aunque gracias a tener un socio y empleados me estoy librando). La falta de capital externo que sostenga la empresa, así como la política “arriesgada” iniciada desde el principio, hizo que cada día se tenga que optimizar los recursos. Lógicamente, tiene una parte negativa, en tiempo dedicado a reducir y acotar los euros gastados; pero se compensa con creces al cuidar con mucho celo el saneamiento económico. Ya comentaba que, el hecho de no tener inversores, hace que todos los euros que salen de la empresa sean vistos como propios.

También es cierto que ese “celo”que comentamos anteriormente tiene periodos de debilidad, donde, perdidos por la euforia puntual (quizás varios proyectos conseguidos en poco tiempo,…), hace que se realicen inversiones y gastos superfluos a lo loco. Posteriormente, vienen periodos de sequía, donde se deben cuidar al extremo todos los gastos para tener una tesorería solvente y poder cumplir todos los compromisos económicos previstos. Más adelante habrá que hablar sobre la gestión de tesorería.

Por esta vía, la de darnos alegrías, debimos haber perdido unos cientos de miles de euros (bueno … ¿estaré exagerando?). Equipamiento comprado para proyectos de I+D que al poco tiempo queda en una caja, cursos pagados en el extranjero a trabajadores desmotivados, contratación de trabajadores inadecuados o que no se necesitan, gastos en viajes comerciales evitables,… en fin, cientos de cosas que creo que, en el caso de no haberse producido, permitirían haber consolidado económicamente la empresa antes.

Alguna vez nos comentaron que arriesgábamos mucho económicamente, por tirarnos a la piscina con ideas que representaban un coste. Por un lado es verdad, ahora creo que me he hecho un poco más conservador, pero también es verdad que antes no teníamos nada que conservar. Si repitiera desde cero, que entiendo que es el fin último de estas notas, acotaría los gastos hasta el extremo e invertiría más en planificación.

Como empezamos seis personas (con el ánimo de ser ocho en pocas semanas) y no teníamos ni un portfolio claro, ni un mercado objetivo ni una base de clientes fuerte, vivimos siempre ese primer año con horizontes temporales de ausencia de liquidez a corto plazo. Esa ansiedad nos condicionó las primeras decisiones. Compramos equipos, mamparas, aire acondicionado y adecuamos una oficina para alojar a gente que no necesitamos y con dinero que no teníamos. Todo ello motivado por el extraño deber moral de darles trabajo (por una mala experiencia previa en la que nos vimos todos involucrados) a una serie de personas que, en su mayor parte abandonaron la empresa cuando se les empezó a necesitar y comenzaban a ser productivos.

Ese es un fallo de partida enorme, y de hecho es casi sorprendente que saliéramos vivos, pero, como era nuestro ese dinero , creo que nos sirvió para aprender una lección.

Mis recomendaciones para nuevos proyectos van en la línea de analizar minuciosamente el dinero necesario para ese primer año. Ese dinero es el que hay que conseguir por la vías tradicionales (propios, familia y banca). De hecho ahora hay oportunidades estupendas de financiación bancaria con soporte público. Y, en proyectos técnicos, hay organismos públicos estatales que pueden ser una buena ayuda, aunque yo no haría que fuera mayoritaria (esas ayudas hay que devolverlas y tienen el riesgo de no valorar el dinero al no ser propio, como comentaba antes)

Con esos números es donde yo pediría consejo (mucha gente coincide con que se pide poca ayuda a gente que ha pasado por proyectos similares) para reducir el capital necesario al mínimo y poder reducir la dedicación de tiempo a la gestión de caja, pasando de todos los días a semanas o algunos días al mes. Uno de los problemas de la tesorería de una empresa es que tiene que estar siempre en positivo, por lo que requiere monitorizarla a corto plazo y fijar políticas con un horizonte más largo, para tener unas cuentas saneadas.