Creación de producto propio
El último paso para una empresa tecnológica es la creación de prducto, que es lo que nos tiene ocupados actualmente en Quobis. Empezamos nuestra actividad como un integrador de sistemas de comunicaciones y electrónica de red, que ya nos diferenciaba localmente algo aunque no lo suficiente. Así, había pocas compañías en ese subsector, pero todas ellas nos llevaban una ventaja enorme (más grandes, más mercado, más presencia, mejores precios, etc). Acompañamos ese posicionamiento con alianzas con partners tecnológicos de prestigio.
Todo ello nos permitió mejorar la imagen de Quobis, ya que competíamos en la liga de los grandes, aunque con resultados de colista. La falta de competitividad de esos primeros años, nos llevó a refugiarnos en ese mercado, donde vendíamos productos de terceros, quedándonos el margen que imputábamos de gastos generales y una parte reducida de servicios. Una vez conseguido el objetivo de situar la marca Quobis donde queríamos teníamos que haber dado el siguiente paso a tiempo.
El siguiente paso sería desligarnos progresivamente del rol de integrador e irnos centrando en el desarrollo de soluciones propias. Las desventajas del modelo anterior son varias. Revender soluciones de terceros implica un cierto sometimiento a ellos. Si son grandes corporaciones americanas estás sometido a sus caprichos (cambios repentinos de precio y condiciones, cesión de oportunidades generadas por nosotros a terceros partners, etc.). Pero, sobre todo, es que buena parte de tu trabajo está orientado a mejorar los resultados y marca de tu partner, en lugar de los tuyos propios, que cuando echas la vista atrás es realmente frustrante.
Una de las claves de la continuidad de una empresa es tener una economía saneada, conseguirlo por la vía de vender servicios propios es mucho más sencillo, ya que reduce toda la carga financiera que acarrean las compras de equipamiento. Esto mete tensiones de tesorería severas, ya que en nuestro caso eramos el eslabon débil entre clientes muy grandes y proveedores gigantes. Cuando empezamos a trabajar en términos de rentabilidad y no de facturación nos dimos cuenta de que teníamos que cambiar ese modelo de negocio
Empezar a crear producto es cmuy complicado si no tienes experiencia, de hecho ya hemos fracasado en varias ocasiones, pero si ya te conocen tus clientes potenciales y si tu equipo humano está acostumbrado a trabajar con ciertas tecnologías la curva de aprendizaje se reduce respecto a otros. Nosotros hemos probado a generar empresas paralelas de producto y a crear equipos y proyectos paralelos para la creación de productos nuevos, pero no han funcionado demasiado bien. La línea más coherente es hacer esto partiendo desde dentro, migrando la actividad de manera progresiva.
Las ventajas de esta migración, aparte de la lógicas que incluyen no basar económicamente los proyectos en compras a terceros, estás muy ligadas al posicionamiento de empresa. De esta manera, es mucho más viable diferenciarse del mercado (ya que los productos normalmente son o inexistentes en el mercado o con caracteristicas disruptivas) , convertir antiguos competidores en los nuevos clientes o canal de ventas (teniendo en cuanta que estamos generando soluciones para integradores de tecnología) y trabajar 100% por la creación de valor para tu propia empresa.
Y es que una empresa con producto por defecto siempre va a valer más que una que no lo tiene (salvo escasas excepciones). Al menos parece que aporta mayor valor al mercado y cubre un hueco que otra no presta.


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